2 de octubre 2009 - 00:00

La escena musical estadounidense se puebla con latinoamericanos

Carlos Prieto, mexicano, es hoy una de las jóvenes batutas más destacadas en el panorama musical norteamericano.
Carlos Prieto, mexicano, es hoy una de las jóvenes batutas más destacadas en el panorama musical norteamericano.
 Washington - En el curso de los próximos meses, dos directores latinos, apenas en el codo de los treinta, subirán al podio de orquestas norteamericanas: el mexicano Carlos Miguel Prieto, Director de la Orquesta Sinfónica Nacional de su país, abrirá la temporada como titular, asimismo, de la Sinfónica del Estado de Louisiana, promoviendo el renacer cultural de Nueva Orleans; y Gustavo Dudamel, niño prodigio del Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, dirigirá sus primeros conciertos al frente de la Filarmónica de Los Ángeles. Tanto Prieto como Dudamel mantienen asimismo fuertes y ejemplares vínculos con dos orquestas juveniles de nuestro hemisferio que recientemente presentaron conciertos en esta capital.

Carlos Miguel Prieto es hijo del virtuoso del violoncello, Carlos Prieto. Carlos Miguel representa la cuarta generación de músicos de esta distinguida familia mexicana. Si bien estudió violín desde temprana edad, su formación académica en las universidades de Princeton y Harvard se orientó hacia las finanzas, y de hecho, en los 90, inició Prieto una promisoria carrera en aquél ámbito. A los pocos años de esta excursión por el mundo de los negocios, el DNA de Carlos Miguel Prieto terminó perusuadiéndolo a regresar a los pentagramas.

El todavía muy joven Carlos Miguel se recicló entonces, estudiando dirección orquestal con el maestro Enrique Diemecke (conocido del público argentino por sus aplaudidas actuaciones al frente de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires), y con Jorge Mester.

Eduardo Mata (trágicamente fallecido) y Jorge Mester fueron los primeros mexicanos en forjarse destacadas trayectorias como directores de importantes organismos sinfónicos de los Estados Unidos. Hoy, Carlos Miguel Prieto retoma la antorcha azteca, y su recorrido ya es notorio: dirigió recientemente orquestas del calibre de las de Chicago y Boston --actuando al frente de esta última junto al cellista Yo-Yo Ma.

Pero lo notable de la carrera de Prieto es la generosa asignación de tiempos profesionales que consagra a formar jóvenes instrumentistas de la Orquesta Juvenil de las Américas. Esta agrupación sinfónica prohijada por la mecenas venezolana-americana Hilda Ocha de Brillenbourg reúne todos los años a unos ochenta músicos de entre 15 y 25 años desde Canadá hasta Tierra del Fuego. Después de tres semanas de perfeccionamiento e intensos ensayos a cargo de maestros, los entusiastas jóvenes dominan varios programas de conciertos, con los que efectúan una gira a tres o cuatro países de las Américas. En años recientes, Prieto ha dirigido a esta estupenda orquesta juvenil en el Teatro Colón.

De la gira de la Orquesta Juvenil de las Américas de este año participaron cinco argentinos del Chaco, Neuquén y Santa Fe. En agosto, Prieto dirigió el último concierto de la Gira 2009 de esta orquesta hemisférica en Washington, en la sede de la OEA. En la primera parte del programa, interpretaron la obertura «Candide» de Leonard Bernstein, seguida del Concierto para Cello de Robert Schumann, actuando el consagrado pero aún joven cellista canadiense-israelí Matt Haimovitz en calidad de solista. En la segunda parte, la Sexta Sinfonía de Dmitri Shostakovich. con el patagónico percusionista Joaquín Pérez.

Más al sur, un fruto del extraordinario Sistema de Orquestas Juveniles de Venezuela, es Gustavo Dudamel. El visionario maestro José Antonio Abreu es el fundador de esta red venezolana de orquestas juveniles cuyos mejores músicos terminan ingresando a la Orquesta de las Juventudes Venezolanas Simón Bolívar, cuyos aclamados conciertos en Venezuela.

El énfasis de los cazadores de talento del «Sistema» es reclutar a futuros virtuosos en barrios carenciados, y el efecto salutario que tiene sobre estos jóvenes en sus comunidades ha atraído la atención de sociólogos y politicólogos. Son numerosos los casos de jóvenes en situación de riesgo: hoy día, el primer contrabajo de la Orquesta Filarmónica de Berlín, es un venezolano de muy humildes orígenes, formado por el Sistema.

Gustavo Dudamel, iniciado al violín gracias al Sistema, se orientó en su adolescencia hacia la dirección orquestal, siendo sus mentores el maestro Abreu y Rodolfo Saglimbeni. El primer premio que obtuvo Dudamel en el Concurso de Dirección Orquestal Gustav Mahler de 1994, lo propulsó a la notoriedad que culmina, este año, con su designación como titular de la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles.

Pero así como Prieto le dedica cada año varios meses a la Orquesta Juvenil de las Américas, Dudamel continúa involucrado con la Orquesta Simón Bolívar. En giras al exterior, localidades para conciertos de esa orquesta quedan agotadas el día mismo en que se ponen en venta. No fue excepción el único concierto que la Simón Bolívar ofreció recientemente en Washington.

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