17 de marzo 2022 - 00:00

La Fed subió la tasa: cómo impacta en acciones y bonos argentinos

La medida, que apunta a moderar la mayor inflación en 40 años en EE.UU., tendrá consecuencias en los activos globales en general. Proyectan sucesivas modificaciones el resto del año, hasta llevarla a un rango de entre 1,75 y 2%.

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Llegó el día crucial para la Fed, y por ende, para los mercados financieros globales. Por primera vez en 4 años, la Reserva Federal de Estados Unidos ajustó al alza ayer su tasa de referencia en 25 puntos básicos, tal como presagiaba el consenso de los analistas.

Pese a que a inicios de año se especulaba con que el ajuste de la entidad que comanda Jerome Powell sería mucho más agresivo -el mercado estimaba un incremento 50 puntos básicos, dada la mayor inflación en 40 años en EE.UU. (7,9% en los últimos 12 meses), luego de la emisión récord de dólares durante la pandemia, y la suba generalizada de los commodities- esa expectativa se moderó notablemente ante la incertidumbre global que provocó la guerra entre Rusia y Ucrania.

Así, el banco central de Estados Unidos proyectó el equivalente a alzas de la tasa de un cuarto de punto en cada una de sus seis reuniones restantes este año, lo que llevaría la tasa de fondos federales a un rango entre el 1,75% y el 2,00% a finales de 2022.

La primera reacción del mercado fue positiva: Wall Street subió más de 3% (en el caso de las tecnológicas), mientras que en la Bolsa porteña, el S&P Merval también se sumo a la tendencia y los bonos argentinos en dólares se mostraron con mayoría de alzas.

Diego Martínez Burzaco, jefe de Research y Estrategia de Inviu, advirtió a Ámbito que “no estaba tan claro el panorama que iba a privilegiar la Reserva Federal en el corto plazo: si trataría de controlar la inflación siendo agresiva, o si avanzaría de manera más gradual teniendo en cuenta de que el panorama económico se ha deteriorado bastante por la guerra, la consecuente suba de commodities y el freno de la inversión privada”.

De todos modos, el escenario base que maneja Martínez Burzaco desde Inviu es el de una Fed “más mesurada, subiendo su tasa de interés, pero tratando de no dar un mensaje tan agresivo al mercado, a pesar de que la inflación en Estados Unidos es más alta. Creemos que actuará de esa forma hasta que se disipe la incertidumbre de la guerra y su impacto sobre las expectativas económicas”.

Para Norberto Sosa, director de IEB, en tanto, “la Fed necesita recrear credibilidad, por lo tanto, estaba obligada a subir al menos 25 puntos básicos la tasa”. El tema central para Sosa es qué hará con la hoja de balance. “El mercado considera que debe dejar de expandir, pero al mismo tiempo no le gusta escuchar la idea de una contracción demasiado rápida”.

Efectos

Bajo la perspectiva de una Fed gradualista, con ajustes de tasas de manera dosificada, y ralentizando, al mismo tiempo, su plan de retiro de parte de la liquidez del sistema financiero tras emitir fuerte durante los peores momentos de la pandemia, los activos emergentes podrían reaccionar de forma relativamente positiva en forma transitoria, dicen los especialistas.

“Será un alivio temporario para los mercados emergentes porque una Reserva Federal menos agresiva va a ser que los capitales no fluyan aceleradamente hacia EE.UU. Esto debería dar soporte a una tendencia que vimos al principio de año, cuando los mercados latinoamericanos estuvieron mejor en términos relativos que Wall Street”, analiza el jefe de Research y Estrategia de Inviu.

De rebote, por el denominado efecto derrame, esa tendencia también ayudó a los activos argentinos, junto con los efectos positivos del anuncio del acuerdo con el FMI por la deuda. “No fue por el convencimiento del inversor extranjero y local sobre un cambio de expectativas, solo actuó el efecto derrame. Ahora, de igual forma, este escenario de una Fed gradualista podría dar cierto soporte positivo a las cotizaciones de acciones y bonos locales”, añade Martínez Burzaco.

Por su parte, el director de IEB proyecta que si la Fed no detiene la expansión de dinero será una señal negativa, al considerar el mercado que “no podrá morigerar la inflación y por lo tanto, afectará a la baja a acciones y bonos emergentes (y argentinos), salvo para los TIPS (bonos del Tesoro de EE.UU. que ajustan por inflación)”. Con lo cual, “la mejor noticia sería que deje de expandir y que analice en el tiempo cuándo tendría que contraer”, afirma.

Vale remarcar que los bonos argentinos en dólares están condicionados por la performance de la deuda emergente en general. “Hasta que no mejore la deuda emergente en general, es difícil que mejoren los bonos argentinos”, remarca Sosa.

Bonos y FMI

Saliendo de la coyuntura global, Argentina juega su propio “partido”, vinculado al acuerdo por la deuda con el FMI. De no mediar ningún imprevisto, el Congreso aprobará hoy el entendimiento con el organismo, que será refrendado posteriormente por el directorio del Fondo. Esto también podría tener implicancias en los precios de los bonos argentinos.

“Tomando las principales variables financieras, observamos que tanto el mercado cambiario alternativo (MEP/CCL) como el de acciones se hicieron eco de este avance que es positivo para la macroeconomía local porque despeja la incertidumbre de que argentina se enfrente ante un no pago (default) con el FMI”, explica Maximiliano Donzelli, jefe de Research de IOL.

Sin embargo, los bonos en dólares quedaron desacoplados de esta mejora e incluso sus cotizaciones son inferiores al momento de conocerse el preacuerdo a fines de enero. Esta situación tuvo su origen en el mal desempeño global que tuvieron los activos de renta fija global, tras la invasión rusa a Ucrania, dicen los especialistas.

Así, “en un horizonte de corto plazo, esperamos que los bonos en dólares se acoplen al buen desempeño del resto de los activos financieros presentando la mejor relación riesgo-retorno los bonos en ley extranjera GD35 y GD41”, señaló Donzelli.