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La garra Puma
Hasta ese entonces, el seleccionado argentino, un equipo sin el apodo que luego sería una marca registrada, sólo había viajado a Chile, Brasil y Uruguay. El viaje a Sudáfrica, surgido a partir de la visita de los Junior Springboks en 1959, fue un mojón único, irrepetible. Este viernes se cumplen 50 años del primer triunfo del seleccionado en esa gira, el inicio de una historia internacional que sigue acompañando hoy al seleccionado.
El debut había sido en Rhodesia, hoy Zimbabue, contra el seleccionado nacional, el primer test-match en el extranjero, fuera obviamente de la región sudamericana. Fue triunfo local por 17 a 12. Otra parte de esa leyenda dice que fue un diario local el que al querer encontrarle un nombre para identificar al equipo argentino -algo muy común en el rugby- consultó sobre el animal que estaba en el pecho argentino. Jaguareté no sólo era demasiado largo, sino que además no era un animal africano; sí lo era el puma. En Salisbury nació entonces el apodo Los Pumas que nunca se modificó.
La gira estaba prevista para que los ahora Pumas no enfrentaran al primer nivel del rugby sudafricano, muy superior a nuestro rugby de aquellos tiempos. Más allá de eso, lo importante fue la manera en que partido a partido el equipo fue creciendo en la adversidad, culminando en triunfo contra el segundo equipo del país.
El segundo partido, ya en tierras sudafricanas, fue con Northern Transvaal Country Districts, y más allá de la derrota por 25 a 13, la diferencia física y el costo en lesionados fueron abrumadores. Así se llegaba al tercero de los dieciséis partidos previstos. Y en el Olen Park, después de esa juramentación, quince argentinos ponían en la historia al seleccionado nacional. Fueron dos tries de Héctor Goti, más tries de José Luis Imhoff, Silva, el capitán Aítor Otaño y el medioscrum Lucho Gradin, que ese día debutaba, y dos conversiones y dos penales del recordado Negro Poggi.
El triunfo 28 a 11 frente a Western Transvaal Country Districts marcó el inicio de un camino que se sigue recorriendo. En esa primera gira se jugaron dieciséis partidos; a esas dos derrotas iniciales se sumaron sólo dos más, con un empate. Los once triunfos delinearon el futuro argentino en el rugby internacional.
Pasaron 50 años; el rugby argentino hoy ocupa un lugar de privilegio. Mucho ha cambiado en estos últimos cincuenta años en todos los aspectos de la vida, pero si algo queda de ese grupo de pioneros es esa pasión por la camiseta, el amor por representar al país: la garra Puma. Vaya entonces el homenaje a Los Pumas del 65.


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