- ámbito
- Edición Impresa
La geometría se cuela en paisajes de Cornejo
En su actual muestra en Palatina, Mariano Cornejo parece haber dejado de lado cierto engolosinamiento barroco de alguna muestra anterior. Hay una vuelta al orden, y el ojo avizor verá colarse la geometría.
Como lo señalamos alguna vez, el espectador no encontrará en estos cuadrosobjeto, ni árbol, ni caserío, ni forma montaña, ni pintoresquismo. Se siente el desierto, el silencio absoluto, el tiempo detenido, se percibe el cambio de los colores, la ausencia del ser humano. Cuando Cornejo se detiene puede medir los 180° para mirar en derredor, todo se vuelve redondo, se pierde la noción del tiempo y del espacio.
Muy afortunado Cornejo que conoce esos misteriosos lugares a los que no es fácil llegar y porque generosamente nos hace entrar en esos insondables paisajes a través de una pintura que queda grabada en la madera y el papel.
No es necesario recalcar que Cornejo es un consumado artesano que se vale de diversos medios para perforarlos, rasparlos, agujerearlos, es decir, abrir surcos en el soporte, como cuando galopa por valles y quebradas. En su actual muestra en Palatina parece haber dejado de lado cierto engolosinamiento barroco de alguna muestra anterior, tentado quizás, por su capacidad para dominar sus instrumentos y su personal imagen. Hay una vuelta al orden, y el ojo avizor verá colarse a una geometría, que según confiesa, son guiños Madí o al "paseo" que por su estudio dan dos maestros por él admirados. María Martorell y Emilio Pettoruti.
Cornejo también escribe y describe ese paisaje que lo conmueve: "la luz de una intensidad azul que en una hora será anaranjada", "las nubes van a entrechocarse sobre el desierto", "...pero aparece un camino de piedras que viene del pasado y nos cruza".
La obra de Cornejo nos recuerda, a los que en cierta forma somos víctimas de lo urbano, de una naturaleza amenazada, la frase de Nietzche: "El arte nos ha sido dado para evitar morir de realidad".
Su exposición, "Crecientes, volcanos y tormentas", fue el marco apropiado para la presentación de "Osaturas" , libro para bibliófilos, 10 ejemplares, 29 poemas escritos entre 1969 y 2008 de Hugo Padeletti con 300 acuarelas de Cornejo.
Este intenso poeta argentino nacido en 1928 se graduó en Filosofía en la Universidad de Córdoba donde se especializó en Estética. Como pintor se formó en los talleres de dos reconocidos pintores del Litoral, Oscar Herrero Miranda y Juan Grela.
Estudió la obra de Paul Klee en Berna, la pintura taoísta y Zen en museos de Europa y Oriente, frecuentó monasterios yoguis en los Himalayas. La amistad entre ambos nació cuando Padeletti visitó la primera muestra de Cornejo en la Galería Julia Lublin y al referirse a ella señaló que "estaban presentes las arenas secas del desierto, las arenas húmedas de la costa, la lava volcánica, el color calcinado por el sol, adelgazado por el viento...".
Padeletti nos invita a vaciar la mente de conceptos, a deleitarnos con la poesía esencial, en absoluto hermética, que no abunda en imágenes, que evita el juego de vocablos y que nos hace volver al principio del poema. En una ocasión Padeletti confesó que le gusta leer poemas intensamente líricos y a la vez metafísicos, de forma más bien cerrada para intentar volver sobre ellos.
Así escribe Padeletti: "No sabes nada de la vulgaridad/la ficción de sí mismo y la barrosa lástima de sí mismo. Solo matas/ para comer tu presa/según la ley escrita/en tu naturaleza." (A Un León).
Como el título del libro que acaba de presentarse lo indica hay repetición de la palabra hueso, por ejemplo en : "Alienta y se incrementa/la vieja herida/Busca vanos ungüentos en el viento/ que la alienta. Más se pudre de suyo/la carne sola /y dura sobre el hueso/ lo que una ola." Hay palabras recurrentes: licuefacción, hedor, fenecido, despojos, como lo hizo en "Canción de Viejo" , cuando convierte en trascendente ese momento inexorable de nuestra vida.
Cornejo leyó los poemas una y otra vez para poder captar con sus acuarelas la aparición de una imagen que acompañara el ritmo, la musicalidad y la esencia de su poesía.


Dejá tu comentario