1 de marzo 2016 - 00:00

La grieta entre Rousseff y el PT forzó la renuncia del ministro de Justicia

José Eduardo Cardozo pertenecía al círculo de Dilma Rousseff. Fue reemplazado por un abogado del círculo de Lula da Silva.
José Eduardo Cardozo pertenecía al círculo de Dilma Rousseff. Fue reemplazado por un abogado del círculo de Lula da Silva.
 Brasilia - Las presiones del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva y de la dirigencia del Partido de los Trabajadores (PT) le costaron ayer a la mandataria de Brasil, Dilma Rousseff, su ministro de Justicia, José Eduardo Cardozo, quien recibió críticas del núcleo duro oficialista por su falta de "control" de la Policía Federal a cargo de las investigaciones contra políticos por hechos de corrupción.

La dimisión de Cardozo, considerado un fiel escudero de Rousseff, fue anunciada en medio de los escándalos de corrupción en Petrobras y en otras áreas del sector público que salpicaron a varios partidos de la base oficialista.

La formación más implicada en las corruptelas es el PT, al que pertenece la mandataria y Lula da Silva, quien también está en problemas con la Justicia, investigado por los supuestos delitos de ocultación de patrimonio y blanqueo de dinero.

La salida de Cardozo fue comunicada en una escueta nota oficial, en la que se indicó que su cargo será ocupado por Wellington Cesar Lima, un abogado con carrera en el sector público y vinculado al actual ministro jefe de la Casa Civil (jefatura de Gabinete), Jaques Wagner, hombre de confianza del expresidente.

El comunicado agregó que el ministro pasará a encabezar la Abogacía General de la Unión, cuyo titular, Luis Inácio Adams, ya había anticipado su decisión de dejar el cargo.

La renuncia confirmó los fuertes rumores que, en ese sentido, corrieron en la prensa brasileña desde el pasado viernes, cuando en una convención del PT se escucharon críticas a la actuación de Cardozo en el Ministerio de Justicia, del cual depende la Policía Federal.

En esa convención hubo una reunión a puerta cerrada en la que la dirección nacional reclamó por la falta de "control" sobre el cuerpo de seguridad que forma parte de las pesquisas por los escándalos Lava Jato y Petrolão. Para la dirigencia petista, que responde directamente a Lula da Silva, existe una alegada "persecución" a figuras del partido, incluido el exjefe de Estado, quien en público también se dijo "acosado" por las autoridades judiciales.

Aunque no fueron públicas, las supuestas críticas a Cardozo y, por extensión, a Rousseff, no fueron desmentidas por el PT.

Los movimientos del propio oficialismo contra el Gobierno de Rousseff se dan en momentos en que su padrino político dejó clara su intención de ser candidato presidencial en 2018 y justo cuando la oposición comenzó a retomar la vía del "impeachment" (juicio político) contra la gobernante.

La frágil relación entre Rousseff y el seno duro del PT, que se deterioró como consecuencia de las políticas económicas de ajustes aplicadas en el último año, parece entrar en su momento más tenso. De acuerdo al diario Folha de Sao Paulo, Lula da Silva -centro de dos investigaciones por sobornos- decidió dirigir todos sus esfuerzos a limpiar su imagen y la del PT en vista de sus intereses electorales a corto plazo. Las investigaciones en Petrobras ya llevaron a la cárcel al extesorero del PT, João Vaccari, y a otros dirigentes históricos del partido, como el exjefe de Gabinete lulista, Jose Dirceu.

La semana pasada, también fue detenido por la Policía Federal el publicista João Santana, quien dirigió las campañas electorales de Lula en 2006 y las de Rousseff en 2010 y 2014, así como muchas otras de candidatos del PT a gobiernos regionales y municipales.

La salida de Cardozo fue vista con "preocupación" por el opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB). "Lula y el PT quieren un ministro que controle a la Policía Federal y las investigaciones contra ellos. Sin poder explicarse, los investigados les ponen una mordaza a los investigadores", dijo el vocero del PSDB en la Cámara de Diputados, Antonio Imbassahy.

En los últimos meses, otras importantes formaciones de la coalición de Gobierno, como el influyente Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), también se quejaron en varias ocasiones de las "libertades" que la Policía Federal tiene en sus investigaciones.

Ayer, la Asociación de los Comisarios de la Policía Federal criticó en un comunicado que Cardozo dejase el cargo. "Los comisarios de la Policía Federal recibieron con una extrema preocupación las noticias sobre una inminente salida del ministro de Justicia en razón de presiones políticas", señaló la nota minutos antes de que la noticia se confirmara oficialmente.

El comunicado agrega que "la Policía Federal defenderá la independencia funcional y la libre conducción de las investigaciones criminales y adoptará todas las medidas para preservar la poca, pero importante, autonomía que la institución conquistó.

Agencias EFE, ANSA y Reuters, y Ámbito Financiero

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