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“La habitación azul” le dio solidez a la competencia
“La habitación azul”, de Mathieu Amalric, narra la historia de un empresario agrícola, perseguido por la justicia y las mujeres.
Por su lado, "La chambre bleue" ("La habitación azul"), de Mathieu Amalric, sigue la investigación judicial de un concesionario de maquinaria agrícola, casado, con hija, pero rodeado con brazos y piernas por una amante que entiende a su gusto una vaga promesa de futuro en común, y actúa en consecuencia. Buena narración, bien armada, atrapante, intensa y precisa.
Qué duda cabe. En el Bafici ganaría la coreana. Veremos qué pasa en Mar del Plata. Mañana se anunciarán los ganadores, pero todavía falta ver "Le meraviglie" (Alice Rohwacher), que viene precedida de abundantes premios y elogios, y "The Duke of Burgundy" (Peter Strickland), que es un homenaje a la sexploitation europea de los '70, subgénero tortuosas relaciones lésbicas.
De la competencia latinoamericana, el público viene destacando la comedia uruguaya "Mr. Kaplan" (Alvaro Brechner) y "Favula", con v corta (Raúl Perrone). De la argentina, no hay favoritos. Lo que hay, dentro y fuera de concurso, son unos cuantos documentales sobre personas de mérito. Por ejemplo, un médico de campo ("Salud rural", Darío Doria), la cineasta experimental Narcisa Hirsh ("Narcisa", Daniela Muttis), la nonagenaria bailarina María Fux ("Dancing with Maria", Ivan Gergolet, ítalo-argento-eslovena) y Osvaldo Bayer ("La livertá, Gustavo Gzain). Los cuatro biografiados estuvieron en las respectivas presentaciones.
Bayer dio luego una charla pública, como los directores Lombardi, Schrader, Pablo Agresti, Claire Denis, Nacho Vigalondo y Carlos Vermut. Y hubo más biografías, sobre el Papa Bergoglio ("Francisco de Buenos Aires"), Horacio y César Salgán ("Salgán & Salgán"), Julio Bocca ("Avant", coproducción uruguaya), Francisco Lombardi ("Ojos que sí ven"), el humorista Miguel Brascó ("Brascó a secas, como firmaba), Francisco Piria, creador de Piriapolis ("Ciudadano Piria"), América Scarfó, novia del anarquista Di Giovanni ("Los ojos de América"), en suma, hubo un festival de biografías.
También hubo otro de cine mudo con música en vivo: "El gran desfile" (141 minutos) con Carmen Baliero al piano como compositora, intérprete y encargada de efectos sonoros, tres de Alfred Hitchcock en sus comienzos con Mango y Kabusacki, y cinco cortos nacionales de los años 20 y comienzos de los 30, rescatados por la Universidad de Villa María, Incaa TV y Fernando Peña.
Los cortos tenían vistas de Mendoza, Villa María, Morón, Mar del Plata y, el más impresionante, Tierra del Fuego. Un joven encontró las latas de 35 mm. nitrato en el desván, se las llevó a Peña, y resultaron ser de un crucero por los canales fueguinos que había hecho su abuelo. Ese dia las vio por primera vez en su vida, al mismo tiempo que el público. A destacar el trabajo de rescate que sigue haciendo Incaa TV. Este año presentó diez copias muy bien restauradas. Y hay más restauradores para este festival: la gente de "Hablemos de cine" recuperó una copia de "El acto en cuestión", una de las mejores y más complejas obras de Alejandro Agresti.
Más festivales, o subfestivales, se dieron los niños (sección Mar de Chicos), los seguidores del cine de terror, los años 80, la música rockera, el experimental de paso reducido, los nostálgicos del viejo cine nacional, los coreanófilos, y también los amigos de mesas redondas, ponencias político-institucionales paralelas al encuentro. Todo eso, y mucho más, se acumuló en Mar del Plata. Pero, aunque hubo para todos los gustos, hubo demasiados títulos, casi 400, muchos de ellos exhibidos una sola vez. Cosas así alimentan la frustración, más que la cinefilia.
(*) Enviado especial


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