Un artículo de opinión en The Wall Street Journal alerta sobre «El retorno de la ilusión del proteccionismo». Douglas A. Irwin, profesor de Economía en Dartmouth College (autor de «Trade Policy Disaster: Lessons from the 1930») explica que desde la crisis del 30, los países desarrollaron políticas como suba de aranceles, derechos de importación y controles al tipo de cambio con la «falsa esperanza» de que eso podría revivir sus economías. Irwin estima que actualmente la «amenaza» del proteccionismo atraviesa otra vez al mundo, y que la Argentina es un claro ejemplo de esa estrategia, que también desarrolla EE.UU. de la mano de Obama y el Congreso estadounidense.
Para apuntalar al peso, Argentina desarrolló un racionamiento de divisas para limitar el gasto en importaciones, lo que generó represalias por parte de los países afectados por las menores compras locales. Es el caso de Brasil que tomó medidas drásticas contra las importaciones de autos desde Argentina y México.
Estas medidas crean graves obstáculos para el comercio, a lo que se deben sumar las restricciones a las exportaciones: es el caso de los minerales en Indonesia, y también en China, y el maíz en Tanzania. Asimismo, sutiles regulaciones para algunos productos traban la fluidez del comercio. Recientemente, Rusia prohibió las importaciones de animales vivos desde la Unión Europea, al parecer por razones de salud y seguridad, lo que generó una fuerte objeción desde Bruselas.
Además de estas medidas hay propuestas que preocupan, como la que impulsa la Unión Europea de «comprar europeo». Según el Wall Street Journal, una iniciativa que debería imitar a la ley estadounidense. El objetivo es dar prioridad a los proveedores domésticos en los contratos de gobierno. India, por caso, está considerando preferencias para la adquisición de información, comunicación y tecnología de los equipos, no sólo para entidades gubernamentales, sino también para las empresas privadas.
Pascal Lamy, director general de la Organización Mundial del Comercio, dice que estas y otras medidas son «una cuestión de grave preocupación». El comisario europeo de Comercio, Karel De Gucht, también está preocupado por lo que él caracteriza como «el fuerte aumento de las medidas restrictivas del comercio introducidas en los últimos ocho meses».
Los líderes del G-20 en la reciente cumbre de Los Cabos, México, afirmaron también su preocupación, y reafirmaron su «compromiso de statu quo» para evitar la imposición de nuevas restricciones comerciales. Se comprometieron a «hacer retroceder cualquier medida proteccionista incompatible con la OMC». Sin embargo estiman, según Global Trade Alert, que muchas medidas proteccionistas fueron aprobadas por países del G-20 aprovechando lagunas en las normas de la OMC.
El presidente estadounidense Barack Obama no impulsó medidas para contrarrestar la situación, y no avanza en tratados de libre comercio con Corea, Panamá y Colombia, al tener una actitud pasiva. Tampoco ayuda el Congreso, ya que senadores republicanos y demócratas se unieron para mantener restricciones a la importación de azúcar a expensas de los consumidores.
La experiencia demostró que una vez pronunciadas las restricciones al comercio son muy difíciles de eliminar por los intereses creados. El proteccionismo también genera represalias extranjeras. Ahora no es momento de ilusiones peligrosas.
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