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La ingeniería financiera, detrás del rugby
En el Radisson Blu de la ciudad donde hoy vive el Kun Agüero, no se vivía el obvio clima de partido jugado en casa por la distancia, la ínfima presencia de simpatizantes y porque todo era en otro país. Los Pumas ni siquiera tuvieron el vestuario local ese sábado 6 de junio. El estadio, a pesar de los bajos precios en las entradas, no estaba lleno. Claro, el norte de Inglaterra no es precisamente donde más se vive el rugby y para el fanático, ese mismo día, enseguida después del partido en Old Trafford, jugaban los British & Irish Lions -el combinado de las Islas Británicas- que son pura pasión y razón por la cual faltaban los mejores jugadores ingleses. Los Pumas tampoco pudieron ganar: fue 27-15 para el local; sí fue victoria una semana más tarde en el Padre Martearena por 24-22.
En años recientes, Estados Unidos recibió a Nueva Zelanda (con 80 mil espectadores en el también mítico Soldier Field de Chicago) y Australia. Estos equipos no hubieran jugado nunca allí de no haber sido por un jugoso canon. El rugby profesional requiere fuentes de financiación y hay que ser creativos para conseguirlas: televisión, auspicios, venta de merchandising y entradas son las más lógicas. Mientras esto se venda, poco importa, hoy, donde se juegue el partido. El rugby profesional exige ingresos para solventar los enormes egresos. Hace varios años ya que Los Pumas juegan sus partidos en distintas ciudades del país. El modelo de venta para que esto suceda requiere de un canon que pagan los gobiernos provinciales o municipales. Más allá de que La Plata es el mejor estadio del país, el exgobernador bonaerense Daniel Scioli "compraba" el partido, como lo hacían los gobiernos de Salta, de San Juan, de Chaco y de Mendoza.
Aquel partido de 2009 representaba una apuesta en un marco de dos partidos anuales en casa. Hoy, con los Jaguares y el Rugby Championship, en el país habrá trece. Si el negocio lo amerita, mudar uno de los partidos a Londres según negociaciones iniciadas por la Unión Argentina de Rugby para enfrentar a Australia en Londres, no está mal. Cambió, si, el escenario respecto de aquel partido hace siete años. El cuarto puesto en el último Mundial estuvo sustentado en la enorme inversión que se hace en el alto rendimiento para que el jugador llegue en su mejor nivel a las contiendas. Perder un partido de local en pos de financiarse, no es una mala idea.
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