El anuncio dice "Tres directores, dos personajes, un día". El dí parece cualquiera de fin de semana o feriado, porque nadie se aflige por horarios ni trabajo. Pero hay una licencia narrativa, un prólogo sin palabras, a puro beso, que empieza la noche previa durante el viaje a casa. Igual el conjunto no supera las 24 horas. Los dos personajes son veinteañeros que viven juntos, charlan nimiedades, asuntos de vida social o detalles de economato (calentar ciertas cosas en el horno y no en el microondas, etc.), discuten por encima algún plan de vacaciones, bromean, chusmean el griterío de los vecinos, se cuentan fantasías. O posibles fantasías.
Katia Szechtman y Jair Toledo son los protagonistas. Muy sueltos y naturales, sobre todo ella. Del resto, sólo se ven fugazmente unas personas en balcones vecinos, y por ahí se siente la voz de alguien que les busca pelea (a la que rehúyen). La película se sostiene sólo en ellos, y en el leve interés o la posible identificación que suscitan sus conversaciones, y la franqueza con que hablan de sus inquietudes sexuales. Por supuesto, no es lo mismo la mañana que la noche, sobre todo cuando ella lee en voz alta un libro que tal vez exprese algo inquietante sobre sus sentimientos en el futuro inmediato de la relación. Ahí, al fin, dejan de hablar por un momento. O se dejan de hablar por un momento.
Tres directores y guionistas, uno para cada parte del día: Federico Falasca, Tatiana Pérez Veiga, Laura Spiner. La música de piano que se oye suavemente en el momento serio es de Natalia Spiner. Fotografía, Jerónimo Torres. Buen ejercicio, quizá también un buen testimonio de ciertas parejitas jóvenes, y sin dudas un buen antecedente de los realizadores, intérpretes y equipo. Pero no mucho más, todavía.
| P.S. |


Dejá tu comentario