4 de junio 2015 - 00:18

La lupa del FBI pone en riesgo los mundiales de Rusia y Qatar

• SE AMPLÍA EN EEUU LA INVESTIGACIÓN SOBRE EL FIFA-GATE.
• EN MEDIO DE LAS VERSIONES, LA BOLSA DE DOHA LLEGÓ A CAER 3,2%.

Policías  suizos hacen guardia frente a la sede de la FIFA en Zúrich. Interpol emitió “circulares rojas”  para apurar la captura internacional de dos altos dirigentes de la entidad.
Policías suizos hacen guardia frente a la sede de la FIFA en Zúrich. Interpol emitió “circulares rojas” para apurar la captura internacional de dos altos dirigentes de la entidad.
 Nueva York y Zúrich - La Oficina Federal de Investigaciones de Estados Unidos (FBI) sigue ampliando sus pesquisas sobre el FIFA-GATE y puso ahora la lupa sobre posibles hechos de corrupción en la adjudicación de las sedes de los mundiales de 2018 a Rusia y 2022 a Qatar, lo que dejó ambos eventos bajo un manto de dudas.

En tanto, mientras las investigaciones del FMI apuntan al propio Blatter, quien dejará su puesto entre diciembre y marzo próximos, no bien la FIFA celebre un Congreso Extraordinario, la fiscal general de EE.UU., Loretta Lynch, dijo a la prensa alemana que "hemos constatado que la FIFA es corrupta hasta en sus más altas esferas".

Una fuente relacionada con las pesquisas, que pidió mantener su identidad en el anonimato, dijo que se estudia un caso de sobornos por 150 millones de dólares vinculados a Rusia y Qatar, mientras fiscales suizos anunciaron su propia investigación criminal por la adjudicación de ambos mundiales.

No bien se conoció esto, varios protagonistas comenzaron a hablar de la posibilidad de un cambio en esas sedes y un fuerte nerviosismo se percibió tanto en Moscú como en Doha. Las versiones en Qatar fueron tan fuertes que la Bolsa local llegó a caer un 3,2% hasta un mínimo de siete meses, aunque cerró plana.

Tanto Rusia (que le ganó la carrera a Estados Unidos, entre otros países) como Qatar (que superó al Reino Unido) negaron irregularidades en la concesión de los torneos, pero en el segundo caso sorprendió especialmente que éste fuera adjudicado a un pequeño país desértico sin tradición futbolística y donde las temperaturas en verano pueden superar los 40 grados, imponiendo u severo desafío a la competencia.

Ambas sedes fueron electas en forma simultánea el 2 de diciembre de 2010, algo inédito que, según decía por entonces el secretario general de la FIFA, Jerome Valcke, respondió a una "decisión política" de la entidad de ampliar su horizonte y llevar la Copa del Mundo a lugares no tradicionales.

"No hay renuncia que pueda revocar la decisión sobre en qué país se realizará el Mundial de Fútbol de 2018", afirmó ayer el ministro de Deportes de Rusia, Vitali Mutko, en referencia a la dimisión del martes del titular de la FIFA, Joseph Blatter, principal defensor de esa adjudicación.

"El Mundial 2018 no fue en principio un proyecto ruso, sino un producto de la FIFA. Rusia ofreció sus servicios y la FIFA se mostró conforme", señaló Mutko, quien también observa en esta ofensiva judicial un intento occidental por presionar al Gobierno de Vladímir Putin, sometido a sanciones internacionales por la crisis separatista en Ucrania.

Mientras aún resuenan en Moscú las amenazas de la UEFA, la federación europea, de un boicot a la Copa de2018, esa entidad prefirió referirse ayer a la de Qatar 2022.

Théo Zwanziger, el influyente expresidente de la Federación Alemana de Fútbol, consideró todavía se puede revocar la plaza de Qatar, que consideró "un cáncer para el fútbol mundial".

La respuesta no se hizo esperar, y el canciller catarí, Jaled al Atiya, dijo en París que "es muy difícil para algunos digerir que un país árabe islámico celebre este torneo, como si no estuviera bien que lo hiciera un Estado árabe". "Creo que es por los prejuicios y el racismo por lo que existe esta campaña agresiva contra Qatar", añadió.

Cuando los periodistas le preguntaron si el país podría perder el derecho a albergar la competición, Al Atiya dijo que "de ninguna manera se lo quitarán a Qatar".

Qatar le apuntó directamente al diario The Washington Post, al que acusó de "ultraje" por publicar un informe que da cuenta de las denuncias contra el emirato realizadas por distintas centrales obreras y la propia Amnistía Internacional sobre los 1.200 trabajadores inmigrantes muertos en las obras del Mundial.

Agencias Reuters, ANSA, AFP y DPA, y Ámbito Financiero

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