Riad - Tiene un yate de 80 metros y su nombre es sinónimo de riqueza: sin embargo, pese a este inmenso poder el príncipe Alwaleed bin Talal no logró evitar ser detenido tras el operativo anticorrupción. El empresario -de 62 años- no fue llevado a una cárcel sino al Hotel Ritz-Carlton de Riad, una prisión de lujo para un reo sin duda muy particular ya que cuenta con un patrimonio de unos 20.000 millones de dólares.
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Exsocio del exprimer ministro italiano, Silvio Berlusconi, -años atrás compró el 3% del grupo Mediaset-, el príncipe es uno de los grandes accionistas de Twitter y Apple, además de figurar entre los propietarios del grupo de TV satelital Rotana y de tener inversiones también en bancos y medios de comunicación, desde Citigroup hasta News Corp. Además, tiene intereses en Eurodisney y tras los ataques del 11 de septiembre ofreció diez millones de dólares a la ciudad de Nueva York.
El impacto que tuvo el arresto del multimillonario de Riad va más allá de su patrimonio personal. Bin Talal es la figura más destacada de Kingdom Holding Company, el principal conglomerado de Arabia Saudita y uno de las mayores del mundo: después de conocerse su detención las acciones del grupo se derrumbaron del 7,5% en la Bolsa saudita.
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