17 de marzo 2014 - 00:00

La mirada de Zimmermann logra registrar lo verdadero

“360°” sintetiza cuarenta años de labor de Marcos Zimmermann; casi 200 obras que incluyen paisajes y  retratos de seres anónimos de todo el país, entre otros temas caros al artista.
“360°” sintetiza cuarenta años de labor de Marcos Zimmermann; casi 200 obras que incluyen paisajes y retratos de seres anónimos de todo el país, entre otros temas caros al artista.
Oscar Pintor, destacado fotógrafo argentino y curador de la muestra "360°" de su colega Marcos Zimmermann, señala en el texto del catálogo que "siente un gran privilegio por haberle puesto el ojo a este importante proyecto". También tuvimos el privilegio de recorrer la muestra de la Sala Cronopios en el Centro Cultural Recoleta acompañados por el artista que logra, a través de su mirada, registrar lo verdadero.

No hay artificios en Zimmermann aunque él sabe en qué momento tiene que hacer el click disparador para mostrarnos paisajes, seres humanos, situaciones que el azar y también su búsqueda lo pone delante de la Argentina profunda que conoce desde el Pilcomayo hasta la Antártida.

Cuarenta años de labor, casi 200 obras, número apabullante cuando el artista lo mencionó, porque en este mundo apurado no se tiene paciencia para mirar y digerir esa cantidad de obras. Sin embargo, al salir de la sala nos quedó un poco la frustración o angustia por querer, en este caso, seguir viajando y deleitándonos por el registro paisajístico, las anécdotas sobre las imágenes de los seres que pueblan nuestro país, las miradas profundas de los rostros anónimos de aquellos que construyen un país que no les devuelve casi nada, no importa el gobierno de turno.

Zimmermann es fotógrafo, también poeta, narrador, crítico agudo, ¿qué otra cosa hace cuando muestra evacuados, los niños de las comunidades indígenas, los pastores con sus ropas vetustas, los pies y manos encallecidas de los trabajadores que nada esperan? También registra las fiestas, las pequeñas alegrías, las sabias coplas anónimas, las leyendas, el viento, la arena, la sal, los ríos, valles y montañas.

Encontramos fotos famosas de su autoría: "Riachuelo desde la vuelta de Badaracco" , " Balaustrada de la Costanera" , "La Salinera del Gualicho". que el artista asocia con la ola de Hokusai, los negros tan logrados de las montañas de carbón de Río Turbio, el barco encallado en Santa Cruz, los mapuches volviendo con sus ovejas de la veranada, tomada en Neuquén.

También están los "Desnudos Sudamericanos", una serie que el artista ha fotografiado en los lugares de trabajo en muchos países sudamericanos. Aquí Zimmermann muestra a hombres desnudos, muy lejos de los estereotipos de cuerpos perfectos, por el contrario, gordos, panzones, esmirriados, que revelan el paso de los años, la fatiga del trabajo, un momento de expansión, en el entorno en el que desarrollan su vida. Una manera de derribar tabúes y pensar que sólo el cuerpo femenino merece ser fotografiado.

Están también las fotos de Vilma Salisque, vestida para la procesión de Pascua (Humahuaca, 1997), "Caminante" (Misiones, 1980), que bien podría ser Van Gogh buscando un lugar "a plein air" con su valija de pintor, o el gaucho Reiniero Palano de Punta Agua, (Formosa). Rostros esculpidos por el viento, la lucha cotidiana... Esta galería de retratos podría resumirse en la lírica de Atahualpa, cuando dice "Yo tengo tantos hermanos/que no los puedo contar/en el valle y la montaña/en la pampa y en el mar. Cada cual con sus trabajos/con sus sueños cada cual/con la esperanza delante/con los recuerdos detrás.../ ¡ Yo tengo tantos hermanos /que no los puedo contar!"

Zimmerman
también aborda temas ciudadanos de aquí y de allá, temas políticos y ensaya nuevas técnicas que se exhiben en esta vasta muestra. Hizo suya la frase de Cóppola , otro gran artista de la fotografía : "La fotografía no necesita mucha técnica. Necesita la cabeza y el ojo". Agregaríamos, el corazón, para conocer nuestra geografía y comprender quiénes habitan la Argentina.

Clausura el 30 de marzo.

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