Miles de sindicalistas, activistas y simpatizantes del Gobierno salieron en defensa de la presidenta y como respuesta a las multitudinarias protestas del domingo contra Rousseff, que reunieron a 880.000 personas en más de 200 ciudades de todo el país.
Si bien las marchas de ayer en favor del Gobierno fueron significativamente inferiores a aquéllas, analistas destacaron que es la primera vez desde el inicio de la crisis política que surge un actor social de cierto volumen y dispuesto a respaldar a la mandataria en las calles.
Sin embargo, el apoyo no fue incondicional. Numerosos manifestantes portaron carteles y pancartas contra las políticas de ajuste del ministro de Hacienda, Joaquim Levy, lo que pone también presión a la presidenta para modificar el rumbo que eligió desde el inicio de su segundo mandato en enero.
La mayor concentración tuvo lugar en San Pablo. Los organizadores (el Partido de los Trabajadores, la Central Única de Trabajadores y movimientos sociales) cifraron la participación en 70.000 personas, algo considerado exagerado por analistas independientes. Sin embargo, también exageró, aunque en sentido opuesto, la Policía estadual, que responde a un Gobierno opositor, que habló de apenas 3.000 concurrentes.
Esos observadores le dijeron a Ámbito Financiero por teléfono que, en cualquier caso, la concurrencia superó las expectativas.
Vestidos de rojo, color insignia del PT y de la CUT, la mayor unión sindical del país , vinculada históricamente a la formación política, los manifestantes entonaron cánticos a favor de Rousseff y en contra de la oposición.
La plaza de Cinelandia, en el centro de Río de Janeiro, fue el epicentro de la otra gran manifestación, con unas 20.000 personas, de acuerdo con la CUT.
En Brasilia, capital del país, se destacó el pedido por parte de un grupo de manifestantes para que el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva sea el candidato del PT en las elecciones de 2018.
Según la versión digital de O Globo, la denominada "marcha por la democracia" registró apoyos en 25 estados y en la capital.
Los militantes del PT centraron su rechazo a la oposición en las figuras del senador José Serra, del expresidente Fernando Henrique Cardoso -ambos del Partido de la Social Democracia Brasileña, PSDB, y que pidieron la renuncia de Rousseff tras la marcha del domingo- y del presidente de la Cámara de Diputados, exaliado del Gobierno, Eduardo Cunha, quien ayer fue acusado formalmente por su participación en la red de corrupción y sobornos en Petrobras (ver aparte). Esto último pondría un freno a sus embates contra el Ejecutivo y a la posibilidad de un "impeachment" a corto plazo.
| Agencias DPA y AFP, y Ámbito Financiero |


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