14 de mayo 2014 - 00:00

La narración oral por una voz autorizada

La narración oral por una voz autorizada
Ana Padovani "Escenarios de la narración oral. Transmisión y prácticas" (Bs.As., Paidós, 2014, 237 págs.)

Hay un impacto emocional profundo, íntimo, acaso por lo tanto inconfesable, cuando recordamos la primera vez que nos contaron un cuento. Resuena en la memoria, quizás, la voz de nuestra madre, padre, abuela, alguien amigo, que nos abrió una puerta que era tanto a la realidad como a la fantasía, nos hizo saber del mundo imaginándolo. De pronto, sin saberlo, revivimos ese acto esencial que hizo humanos a nuestros parientes antropoides. Aquel homínido que con gruñidos y ademanes contó de cómo se había salvado de esa fiera de la que traía la piel. Y luego esas otras voces que nos hicieron sentir que nuestra patria profunda es el lenguaje. Y la voz de los rapsodas, donde está la del más famoso, aquel que llamamos Homero, que contaba de cómo había ardido Troya por una rubia o la que le había pasado a un tal Odiseo antes de volver a su hogar. Los rapsodas griegos, recitadores de leyendas, pregoneros de mitos, instalaron un arte y una profesión en la narración oral. Se dice que acompañaban sus historias con una vara, una especie de batuta, que era una varita mágica de encantar a sus oyentes.

Los poderes de varita mágica son lo que revela Ana Padovani en este fascinante libro. Recuerda que "el pensamiento narrativo es el más antiguo de la humanidad", "el primer modo de conciencia del ser humano, que le dio sentido a sus experiencias, continuidad, una 'secuencia' a los eventos vividos, a los acontecimientos inesperados, a los hechos particulares para los cuales no tenía una explicación". Y recuerda aquel texto donde Borges sostenía que "los hombres, a lo largo del tiempo, han repetido siempre dos historias: la de un bajel perdido que busca por los mares mediterráneos una isla querida, y la de un dios que se hace crucificar en el Gólgota".

A su vez Padovani va a explicar, sin proponérselo explícitamente, que son muchas más las historias que se han repetido a lo largo del tiempo, y no tan sólo la de Ulises y la de Cristo. Le basta con anotar cuentos que van de la lejana tradición oral japonesa, o africana, a los más cercanos y actuales, y mostrar cómo un fragmento de una novela de Dickens, de Piglia, o de Daniel Pennac, es un cuento fascinante. Porque este libro, además, de un texto de enseñanza de las técnicas de la narración oral, un estudio de su desarrollo histórico y sus implicancias, de mostrar la importancia de la lectura en voz alta, la relación entre oralidad y escritura, es una antología de modelos de escritos que al pasar por una presencia que los dice cobran otra dimensión.

Y Padovani puede dar cátedra de eso por ser multipremiada pionera en la Argentina en llevar la narración de cuentos al escenario, y a los más diversos tipos de escenarios (por caso, es la organizadora del Encuentro de Narradores en la Feria del Libro), además de docente, profesora de música, psicóloga y actriz. Confía que intentó transmitir en este libro al experiencia y las reflexiones de años de trabajo en un oficio que está "en franca expansión", donde se multiplican sus colegas, para "despertar inquietudes que muevan al análisis, el estudio y la reflexión, sin olvidar la responsabilidad que tenemos hacia un público en formación". Responsabilidad que en ella parte de saber que "el arte 'cura', porque es celebración de la existencia".

M.S.

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