Si bien puede ser valorado el hecho de que hayan quedado expuestas en toda su vacuidad frases como "transmitimos lo que pasa", "periodismo independiente", "un puente entre los hechos y la sociedad", el modelo de la trinchera mediática tiene a su vez un costado degradante que alcanza ya una zona de saturación. La rivalidad se ha erigido en criterio primordial de noticiabilidad, esquema en el que el "denuncismo" es un insumo básico. En este punto, causar daño al adversario se torna en el motor que decide qué es noticia, lo que pasa por encima de principios como consultar fuentes variadas y de calidad, atenerse a los hechos probados y evitar las medias verdades para proteger al amigo.
Bajo el ruido de las cacerolas y los piquetes de 2001-2002, y a pocos años de que la imagen de los periodistas hubiera alcanzado su cenit durante el menemismo, los periodistas Martín Latorracay Hugo Montero diferenciaron al periodismo "de revelación" del de investigación. El primero -explicaban- se rinde ante "la seductora posibilidad de denunciar a los funcionarios de medio pelo", en detrimento de las verdaderas investigaciones de prensa que dilucidarían la trama del poder en serio.
Por un tiempo, aquel periodismo autoelogiado y autopremiado, vindicador de la sociedad ante la maldad de los políticos pareció quedar relegado, pero con los años, volvió recargado y con dueños variados. Los bandos que protagonizan la pelea mediática en la Argentina, que no equivalentes, disparan con técnicas llamativamente parecidas, al tiempo que vuelven a coincidir al arrogarse el lugar de la víctima indefensa (el más débil).
Quizá lo que revela la mayor endeblez de la técnica del carpetazo sea la amnesia de sus ejecutores. Los "escándalos" se vuelven cada vez más efímeros, ya sea porque el protagonista denunciado pueda hacer valer sus influencias judiciales y periodísticas para tapar el caso, o el testimonio se desvanezca no bien es emitido, o el documento estrella resulte un bluff, o la cámara oculta haya estado preparada. Lo que parece conspirar contra el "denuncismo" es la impaciencia de quienes lo llevan a cabo, que de inmediato parecen olvidarse del asunto, compelidos por dar vuelta la página para correr detrás de la próxima primicia.
| @sebalacunza |



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