3 de agosto 2015 - 00:18

La obsesión en el final por identificar indecisos


En la última semana de campaña previa a las PASO del próximo domingo, la verdadera encuesta nacional de cara a las elecciones de octubre, la estrategia de los candidatos estará determinada en la búsqueda del voto de los indecisos, que de acuerdo con distintas encuestas es alto aún, sobre todo en territorio bonaerense. Pero, sobre todo, a captar al sector de votantes que se denominan "independientes", que según algunas estimaciones oscilaría entre un 25% a un 30% de los votantes, que no se manifiestan a favor de ningún partido político u agrupación, y que son determinantes a la hora de "volcar" una elección en uno u otro sentido.

¿Qué observan los distintos comandos de campaña de los principales candidatos? Que la campaña se ha "amesetado" y que no logran penetrar aún en ese sector.

Por eso el cambio de discurso de Mauricio Macri, en la búsqueda de ese voto, que le permita acortar distancia con Scioli.

Y lo mismo deberá hacer el gobernador bonaerense esta semana: tener propuestas concretas que logren seducir a ese votante, si es que quiere "perforar" la barrera del 40%, cosa que aún no logra.

Scioli y Macri siguen polarizando la elección, y la distancia entre ellos no es la que imaginaban desde el oficialismo. Massa ha recuperado un par de puntos, y su principal estrategia seguirá siendo la de "pegar" sobre Mauricio Macri, identificado hoy como el principal adversario a vencer por el Frente Renovador, sobre todo en la provincia de Buenos Aires.

"A Scioli le está faltando un discurso concreto, claro, hacia el votante independiente, hacia el votante del interior del país, o de algunas economías regionales que están en problemas...", señala un consultor político que trabaja prácticamente todo el país, y agrega: "Ya logró contener el voto del kirchnerismo, logró contener a la dirigencia de ese sector y de la mayoría del peronismo, ahora tiene que hablarle al votante independiente... no ha logrado llegar a ese votante, y lo puede terminar perjudicando", señala el analista. Por eso esta semana el comando de campaña de Scioli movilizará a la mayoría de los gobernadores del peronismo para que salgan en apoyo del candidato presidencial, en la búsqueda de mejores voceros que lleguen al votante independiente, y logren seducirlo de votar por Scioli.

La mayoría de las encuestas le están dando a Scioli entre el 35 y el 38% de intención de voto, seguido por Macri, que oscila entre un 29 al 33%, según la encuestadora. La preocupación del oficialismo que hoy ven los analistas del mercado, es que si no gana en primera vuelta el balotaje se le complique a Scioli.

"En un escenario de balotaje se puede dar la situación de la Ciudad de Buenos Aires. Y en un escenario nacional, más amplio y con toda la oposición en contra del oficialismo, se le puede complicar al gobernador bonaerense...", explican analistas consultados.

Esto lo saben en el sciolismo y, aunque no lo demuestren, hay preocupación y se interrogan. "Los votos de De la Sota, de Rodríguez Saá y en un alto porcentaje de Massa, en la elección de octubre van a Scioli... son votos peronistas que no van a Macri, y eso dará la diferencia", se ilusionan, en tanto.

La interna en la provincia de Buenos Aires entre Aníbal Fernández y Julián Domínguez es otro factor de preocupación para el candidato oficialista.

"Es una interna que atrasa 20 años... no se justifica y perjudica a Scioli, porque los intendentes están más preocupados en movilizar sus aparatos a favor de uno u otro y les ha restado trabajo para la candidatura presidencial de Scioli", dice un funcionario político del Gobierno nacional.

Si bien una reciente encuesta de Jorge Giacobbe sostiene que en una amplia mayoría el elector privilegia, a la hora de tomar una boleta, la categoría Presidente de la Nación, lo que arrastra a los demás candidatos, el cariz de enfrentamiento que ha tomado la interna bonaerense no era la esperada por los estrategas del oficialismo.

Un dato: en La Matanza, un 46% de votantes ignora que hay una interna entre Aníbal Fernández y Julián Domínguez para gobernador, lo que obliga a una mayor "militancia" a favor de uno u otro.

Desde el macrismo sostienen: "Nuestro votante puede que no esté de acuerdo con el giro discursivo de Mauricio, pero no se va a ir a otro lado... es mínimo el voto que puede emigrar, y en caso de que así sea, irá para Sanz o Carrió... es decir, se quedan en el espacio.... y para octubre vuelven a nosotros" analizan en el círculo íntimo de Macri.

La presencia de Durán Barba y las últimas revelaciones públicas sobre sus consejos de campaña han despertado algunas "broncas" internas expresadas por el peronismo PRO, el primo Jorge Macri, o el senador Reutemann, que serán tratadas de "superar" para los próximos días. Demasiados heridos está dejando el asesor ecuatoriano y no es bueno para esta coyuntura política donde Macri está peleando por el premio mayor.

Pero en el macrismo hay mucha confianza en que llegarán al balotaje y que esa instancia será ganadora para el jefe de Gobierno porteño.

"Hoy hay una mayoría que quiere un cambio de Gobierno, no de las políticas que un alto porcentaje de la sociedad considera conquistas de estos años, y en esa dirección va el discurso de Mauricio. Le estamos diciendo a la sociedad: no le vamos a cambiar lo que usted considera que está bien hecho por el kirchnerismo; lo vamos a mejorar" sostiene uno de los asesores políticos de Macri.

Massa, y su delfín en la provincia de Buenos Aires, Felipe Solá, se concentrarán esta semana en ese territorio con el objetivo de achicar la brecha con el macrismo. Necesitan de una muy buena elección en "la propia casa", que les permita mantener la ilusión de seguir en carrera.

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