Autoridades a cargo del operativo "Lava Jato" ("lavadero de autos" y "lavado a chorro") anticiparon que están cerca de revelar datos y transacciones capaces de producir impacto directo en el llamado "núcleo político" del esquema de corrupción en petrobars, apoyado por supuestos operadores de sobornos del PMDB: Fernando Soares, conocido como "Fernando Baiano", y Joao Henriques. Con eso, quedan en la mira de los fiscales el presidente a cargo del PMDB, el senador Romero Jucá; el presidente del Senado, Renan Calheiros; el expresidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, destituido el jueves último; el exministro y senador Edison Lobao; y el senador Valdir Raupp.
Dada la importancia de los dirigentes mencionados, el poderoso partido centrista teme que la onda expansiva de la investigación termine impactando al Gobierno que, se espera, nombrará el vicepresidente, Michel Temer, quien debería asumir esta semana en lugar de Dilma Rousseff en caso de que, como se descuenta, el Senado avance con el juicio político que se le sigue.
Más allá del nombre de Calheiros, titular de la Cámara alta, en la lista resalta el de Romero Jucá, mano derecha de Temer y probable ministro de su gabinete. De hecho, éste se convirtió en el presidente del PMDB en la última convención partidaria, cuando Temer abandonó la conducción a fin de prepararse para asumir el poder.
Los fiscales de la operación "Lava Jato" creen que el PMDB empleó un sistema para recaudar sobornos y lavar dinero fuera de Brasil, de acuerdo con datos obtenidos a través del estudio de contratos de plataformas, pozos de petróleo, negocios con multinacionales, compras y ventas de refinerías fuera de Brasil, entre otros elementos.
Baiano y Henriques habrían pagado coimas en un paquete de cuatro contratos de navíos-sonda, usados para explorar petróleo en alta mar. De esos sobornos se beneficiaron dos exdirectores de Petrobras, Nestor Cerveró y Jorge Zelada, sustentados políticamente por el PMDB.
Uno de los principales "arrepentidos" del "petrolão", que delató a varios protagonistas de la trama corrupta para obtener una reducción de su eventual condena, el exjefe de la bancada de senadores del Partido de los Trabajadores, Delcídio do Amaral, aseguró que Temer tenía una "relación cercana" con Zelada, exdiretor del Área Internacional da Petrobras. Es más, indicó que al vicepresidente le preocupaba lo que Zelada pudiera, a su vez revelar, lo que motivó una desmentida pública de Temer.
Pese a ésa y otras menciones, los fiscales todavía no han decidido avanzar contra el vicepresidente, por considerar que no cuentan con las pruebas suficientes.
El Senado brasileño decidirá el miércoles el futuro de la presidenta, Dilma Rousseff, en una votación que, según todos los pronósticos, apoyará con mayoría simple el inicio de un juicio político con fines destituyentes contra la mandataria.
Rousseff, que da ya por descontada la derrota, se prepara para ser separada del cargo durante un máximo de 180 días, el plazo que tendrá el Senado para debatir si finalmente es destituida, lo que requerirá dos tercios de los votos. Sin embargo, analistas consideran que es poco probable que, tras ser suspendida, Rousseff logre revertir su situación y ser restituida en el cargo.
En este período será sustituida por Temer, que lleva semanas negociando para formar su propio Gobierno y asumir la presidencia de forma interina.
De confirmarse la destitución definitiva de Rousseff, Temer aspira a completar su mandato, que vence el 1 de enero de 2019, con el respaldo del PMDB, el partido más importante del país, y con las alianzas tejidas con sus nuevos socios, algunos también antiguos compañeros de viaje de la presidenta.
| Agencias Brasil247 y EFE, |
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