11 de junio 2018 - 00:00

La oposición al sandinismo se arma con morteros caseros

Guerra callejera. El movimiento que pretende derribar a Daniel Ortega se arma como puede para resistir a las fuerzas oficiales.
Guerra callejera. El movimiento que pretende derribar a Daniel Ortega se arma como puede para resistir a las fuerzas oficiales.
Masaya, Nicaragua - Carteles de "no fumar" proliferan en las zonas boscosas en las afueras de la ciudad de Masaya, en el centro de Nicaragua, pero el tabaco no es la preocupación: en el área abunda material explosivo utilizado para fabricar morteros.

La demanda de estos proyectiles improvisados se ha disparado en las últimas semanas por los intentos de los manifestantes antigubernamentales de defenderse de la policía antidisturbios del presidente Daniel Ortega, acusada de desencadenar una violencia letal contra los opositores en medio de la crisis social y política en el país.

En un taller clandestino, un hombre con lentes de sol y la cara protegida por un pañuelo celeste mezcla a mano las bombas de mortero, una combinación de clorato de potasio con carbono, azufre, aluminio y un poco de arena para el darles peso.

"Estamos viviendo un momento crítico", dice, negándose a dar su nombre por razones de seguridad. Ese mismo día, una organización nicaragüense de derechos humanos anunció que un estudiante de 19 años había sido asesinado a tiros, la muerte número 135 relacionada con los disturbios que se han apoderado del país desde el 18 de abril.

Está en un taller improvisado que llama "Artesanos de Monimbo", en alusión al barrio de Masaya que defendió la revolución de 1979 que llevó a Ortega al poder, pero que ahora se alzó contra el gobernante de izquierda. Allí asegura que los morteros son una forma de protesta y autodefensa que "no deja heridas mortales". "Esta es una forma de protegernos durante esta lucha", dice.

Los opositores al Gobierno disparan las rondas de proyectiles de mortero desde lanzadores estilo avancarga ligeros, también generalmente caseros.

El mecánico de Masaya Álvaro Torres y sus vecinos fabrican los lanzadores utilizando caños y equipos de soldadura. Su equipo fue "organizado en la cuadra para ayudar a resistir la masacre de estas personas", cuenta.

Los morteros ayudan a "repeler al enemigo", asegura el hombre de 47 años. Producir cada uno lleva alrededor de una hora, pero hacerlo es vital para "estar preparados".

Los dispositivos se utilizan principalmente como una táctica de miedo; cuando se encienden, las balas de mortero explotan casi de inmediato, emitiendo humo en medio de una explosión impresionante.

Agencia AFP

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