21 de agosto 2009 - 00:00

La oposición también acusó a Latorre de complicar la sesión

Grandes reencuentros: Carlos Menem y Miguel Pichetto se saludaron en el recinto como en otras épocas. Carlos Reutemann y Roxana Latorre se sentaron juntos, a pesar de la firma polémica.
Grandes reencuentros: Carlos Menem y Miguel Pichetto se saludaron en el recinto como en otras épocas. Carlos Reutemann y Roxana Latorre se sentaron juntos, a pesar de la firma polémica.
La tormenta que generó la firma que la santafesina Roxana Latorre estampó en el dictamen del proyecto de prórroga de las facultades delegadas (que aunque en disidencia permitió habilitar el tratamiento de la ley) ayer terminó complicando la unidad de la oposición en la sesión del Senado donde se aprobó la polémica ley. Hasta el radical Gerardo Morales, que no suele tener mala relación con Carlos Reutemann, lo hizo responsable por la ayuda que Latorre terminó dándole al Gobierno: «Que se ponga las pilas Reutemann. El problema fue de Reutemann», sentenció el radical.

Mientras las teorías sobre por qué Latorre tomó la decisión siguieron corriendo por los pasillos del Congreso, la senadora decidió defenderse en el recinto durante la sesión: «En razón de los episodios ocurridos en las últimas horas, desmiento enfáticamente haber habilitado el dictamen de mayoría con mi firma. Firmé el dictamen de mayoría en disidencia total, consciente de que existía el número total de firmas por parte del oficialismo para bajar ese dictamen al recinto, básicamente porque es impensable que la Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado no tuviera los votos asegurados del propio oficialismo», dijo.

Frente a la afirmación se abren dos posibilidades: que el kirchnerismo le hubiera mentido a la senadora diciéndole que ya tenía las firmas suficientes o que Latorre no conociera (extraño, dada su experiencia parlamentaria) el peligro de firmar un dictamen en esas condiciones.

Y también en el recinto atacó a la Sociedad Rural de Santa Fe: «Me llama poderosamente la atención que, existiendo en mi provincia 26 sociedades rurales -sabiendo el sector agropecuario de mi provincia el compromiso que vengo manifestando con ellos y que, reitero, continuaré expresando a través de mi voto en función del mandato popular-, un sector de la Sociedad Rural de la ciudad de Santa Fe haya constituido este tema de la firma en disidencia total en un tema de Estado en la provincia de Santa Fe», dijo.

Desde su provincia, más temprano, habían llegado más dudas sobre la actuación de Reutemann en el conflicto. El presidente de la Sociedad Rural de la provincia, Hugo Iturraspe, puso en duda que el senador desconociera la decisión de Latorre.

«Si fue como dice Reutemann, la actitud vale. Me cuesta reconocer esto porque no creo que se tomen actitudes de semejante importancia sin el consentimiento del jefe del partido», dijo Iturraspe haciéndose eco de las protestas de algunos sectores del campo.

Es obvio que la bronca en Santa Fe contra el peronismo disidente siguió ayer tomando fuerza, al punto que aliados de Reutemann, como Iturraspe, no dejaban de tomar recaudos: «Si se confirma lo dicho habría que creerle. Esperamos que sea cierto que Reutemann no sabía».

«Sabemos qué es lo que está bien y qué es lo que está mal. Latorre con su voto, por más que votara en disidencia, habilitó al kirchnerismo para que sea tratado este tema esta semana, es así de simple», sentenció el jefe de la Sociedad Rural santafesina en una declaración que hace seis meses hubiera parecido imposible.

La senadora santafesina, de todas formas, ratificó a Reutemann como su jefe político y aclaró que «no está enojado conmigo, está consternado por la repercusión que ha tenido esta noticia, motorizada por un sector de la Sociedad Rural de la ciudad de Santa Fe». Ayer, en el recinto, se sentaron juntos como en todas las sesiones.

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