La oposición comenzará a preparar esta semana la agenda del desembarco en todos los organismos donde las minorías tienen representación para reclamarle al kirchnerismo que ceda sillones después de haber perdido bancas en el Congreso. Es obvio que ese recambio no se producirá antes del 10 de diciembre, pero tanto en el radicalismo como la Coalición Cívica y en Unión-PRO se quiere dejarle claro al Gobierno, y con tiempo, que deberá entregar lugares en todas las comisiones de Diputados y el Senado, en el Consejo de la Magistratura y en la Auditoría General de la Nación.
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El problema para el kirchnerismo no será menor: la nueva proporción de la Cámara de Diputados, sobre todo, indica que el oficialismo no tendrá mayoría propia, sino todo lo contrario. Será el primer bloque minoritario con menos de 100 integrantes, seguido por el Acuerdo Cívico y Social, que araña los 80. Detrás, con alrededor de 40 diputados se ubicará Unión-PRO. Sobre esa base, razonan en la UCR y en la Coalición Cívica, no le corresponderá al Gobierno controlar todas las comisiones; por el contrario, podría perder la mayoría en casi todas.
Hasta ahora, el jujeño Gerardo Morales, presidente de la UCR y senador, aclaró que su bloque no intentará modificar el esquema de control de Diputados ni el Senado. Ese mensaje lo envió Morales la misma noche de la elección casi como una revancha e implica que la oposición no aspirará a quedarse con la presidencia de Diputados o no intentará poner al presidente provisional del Senado, cargos que reconoció como propiedad del Gobierno, a pesar de que hoy toda la oposición unificada podría reclamarlos.
Fue una venganza radical a la movida que hizo el peronismo después del 10 de diciembre de 2001, cuando el Gobierno de Fernando de la Rúa perdió el control del Congreso y pocos días después tuvo que sufrir que Eduardo Camaño desplazara a Rafael Pascual en Diputados y que Ramón Puerta se instalara en la presidencia provisional del Senado y, por lo tanto, en la línea de sucesión presidencial que sólo 10 días después se activó.
Proyectos
Esa agenda de reemplazos en comisiones y en organismos de control está acompañada de una lista de proyectos que la oposición quiere apurar antes de diciembre.
Mientras tanto, en el Consejo de la Magistratura también volvieron con fuerza los pedidos de la oposición y de los representantes de jueces y abogados para que se avance en una nueva reforma del cuerpo (ver nota aparte).
Pero en el Congreso ya se planea avanzar con la aplicación de la boleta única como primer paso de la reforma política. Será el comienzo de una reforma electoral que quieren debatir tanto Unión-PRO como el Acuerdo Cívico y Social: «La idea es afrontar los comicios de 2011 con mayor tranquilidad», dicen en el bloque macrista.
Desde la UCR y la Coalición Cívica convocaron ya a la mesa de debate que se había logrado reunir antes de las elecciones. El jefe de la bancada, Adrián Pérez, afirmó que «está bastante avanzado el tema de la boleta única» entre los partidos opositores, y que existe un «acuerdo de todos los bloques, excepto del oficialismo, para sancionar la ley».
Será sólo el comienzo de una agenda que incluye también la limitación de los superpoderes, la autonomía del INDEC, la discusión de una nueva ley de coparticipación federal de impuestos, la reducción del IVA a los productos de la canasta básica de alimentos y, como prioridad, la reforma al régimen de retenciones a las exportaciones que viene esperando desde antes de las elecciones. Durante el fin de semana, este último punto volvió a escena cuando fue relanzado desde la Mesa de Enlace agropecuaria: los dirigentes le reclamaron al resto de los bloques de oposición que cumplieran con la promesa de eliminar o reducir las retenciones que varias veces llevaron, sin éxito, al recinto de Diputados.
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