Por la crecida del Sena los roedores tomaron las calles. Además, el Louvre canceló una exposición en su sótano y se cerraron estaciones de metro.
Desborde. El río tapó por completo las veredas por donde habitualmente los turistas suelen caminar o andar en bicicleta. En las redes sociales, turistas compartieron filmaciones y fotos de los roedores por las calles.
La crecida del río Sena continuó durante todo el día de ayer y obligó a las autoridades a evacuar a 1500 personas en París, una ciudad cuya geografía se vio alterada por las inundaciones. Parques y estaciones de subte debieron ser cerradas por precaución, mientras que también se clausuraron algunas de las exposiciones en el museo del Louvre. El nivel del agua tapó parte de los históricos puentes y cubrió los muelles adoquinados, donde sólo se pueden ver las copas de los árboles y las farolas.
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Pero la inundación mostró además la cara menos glamorosa de la "ciudad del amor". Como consecuencia de la crecida, miles de ratas salieron a las calles. En distintos videos y fotos subidos a las redes sociales se pueden ver cómo corren por las zonas cercanas al Sena, incluso en el Campo de Marte, cercano a la Torre Eiffel, donde miles de turistas pasan largas horas todos los días. "No quiere decir que haya más ratas, sólo que las estamos viendo más", aseguró Pierre Falgayrac, experto en "agresores biourbanos". La problemática no es nueva para la capital francesa, donde se calcula que hay 3,8 millones de roedores. El Ayuntamiento planea llevar a cabo un programa para desinfectar la ciudad que costará un millón y medio de euros: el operativo se llevará a cabo en distintos lugares cercanos al río.
Por otra parte Michel Delpuech, jefe del cuerpo policial de París, dijo que alrededor de 1.500 personas fueron trasladadas fuera de sus hogares en la región de Ile de France, que comprende la capital francesa y sus alrededores. "Las aguas sólo desaparecerán lentamente", añadió Delpuech.
La crecida obligó al Louvre a cerrar una exposición de arte islámico que el famoso museo albergaba en su sótano. El conocido servicio de embarcaciones turísticas fue suspendido y se divisaron cisnes nadando en lugares donde antes había calzada. Estaba previsto que el nivel del río subiera esta madrugada hasta los 5,95 metros, lo que significa más de cuatro metros por encima de lo normal. Este aumento del nivel del agua es menor que el alcanzado en junio de 2016 (6,10), y ni se aproxima al temido récord de 1910 cuando el Sena alcanzó los 8,62 m. El agua alcanzó ayer los muslos de la célebre estatua de un guerrero zuavo en el puente del Alma, que sirve de referencia a los parisinos para medir las crecidas del río. Las orillas del Sena, frecuentadas por peatones y ciclistas, así como los muelles, están inundadas y apenas sobresalen señalizaciones, una estructura de algún juego infantil o basureros a la deriva.
"Volver completamente a la normalidad va a tomar semanas", estimó el jefe de los servicios del Estado encargado del Medioambiente en la región (DRIEE), Jérôme Goellner. Con respecto al transporte público, siete estaciones parisinas del tren RER C, una de las líneas más frecuentadas de la capital, permanecen cerradas hasta nuevo aviso: esa medida complica a muchos que desean ir, por ejemplo, hacia el Palacio de Versalles.
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