Una patrulla policial vigila el barrio Comuna 13 de Medellín, la segunda ciudad de Colombia, con 2,3 millones de habitantes. La urbe ya tiene este año más muertes por la guerra entre narcobandas que la mexicana Ciudad Juárez.
Medellín - La ciudad colombiana de Medellín, que había logrado escapar de la violencia desatada por el capo Pablo Escobar, volvió a ver disparados los índices de criminalidad. El creciente fenómeno es atribuido a los enfrentamientos entre bandas del narcotráfico y grupos paramilitares.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Entre enero y junio se registraron 881 homicidios, un aumento del 54% respecto del mismo período de 2008, cuando habían sumado 475, informó el director del Instituto local de Medicina Legal (forense), José Iván Gómez. La cifra está incluso por encima de los 867 asesinatos reportados en el mismo período en la mexicana Ciudad Juárez, cruento escenario de este tipo de batallas mafiosas.
«El fenómeno se debe principalmente al enfrentamiento entre la banda de Don Mario y la Oficina de Envigado (organizaciones narcoparamilitares que operan en esa ciudad)», dijo Jorge Ceballos, defensor del pueblo.
Su diagnóstico coincide con el de la Policía local. Bajo anonimato, una fuente de la fuerza aseguró que cerca del 63% de los asesinatos corresponde a miembros de bandas que se disputan el control del territorio, especialmente por el manejo del tráfico de drogas. «Se enfrentan por el control del negocio del narcotráfico, por el control de las plazas de vicio», donde se vende la droga a los jóvenes, explicó.
«Los choques entre bandas delincuenciales se intensificaron a raíz de la extradición a Estados Unidos» en mayo de 2008 «de los desmovilizados jefes paramilitares», que mantenían el control de las organizaciones y negocios ilícitos en esa zona, según indicó. Asimismo, recalcó que el inusitado aumento de los asesinatos responde a que «no se pudo consolidar un liderazgo fuerte en el interior de las organizaciones criminales».
Sin embargo, la ola de violencia que afecta nuevamente a Medellín va más allá de la guerra del narcotráfico, ya que, según el defensor del pueblo, allí «confluye todo tipo de organizaciones criminales, dedicadas tanto al narcotráfico como la extorsión, el paramilitarismo y la delincuencia común».
«Hay bandas dedicadas a extorsionar a los transportistas, al comercio informal, a los 'paga-diarios' (personas que adquieren créditos con intereses de usura a prestamistas ilegales)», detalló.
Ceballos destacó la incidencia de los paramilitares en estos grupos, ya que si bien la ultraderecha se desmovilizó entre 2003 y 2006, «sólo sus cabecillas están en la cárcel, mientras los 23.000 restantes están en las calles». El 66% de las víctimas mortales fueron hombres de entre 18 y 35 años, según Medicina Legal.
El principal escenario de la violencia en Medellín son los barrios marginales que se levantan en los alrededores de la ciudad, que en la época del capo Escobar -abatido en 1993- fueron el territorio de sus sicarios a sueldo. Dos cuerpos desmembrados aparecieron el fin de semana en uno de esos suburbios.
Sin embargo, la cifra de homicidios en el primer semestre de 2009 está lejos de los 6.800 muertos al año que llegó a registrar la ciudad a comienzos de la década del 90, cuando el cartel cocainero de Medellín, liderado por Escobar, estaba en plena guerra contra el Estado.
Dejá tu comentario