30 de junio 2010 - 00:00

La poesía prueba su vigencia en un excelente proyecto plural

Reseñas, artículos y trabajos académicos sobre la obra de Joaquín Gianuzzi compilados por Jorge Fondebrider integran uno  de los dos primeros libros del proyecto «Época. Ensayos de poesía».
Reseñas, artículos y trabajos académicos sobre la obra de Joaquín Gianuzzi compilados por Jorge Fondebrider integran uno de los dos primeros libros del proyecto «Época. Ensayos de poesía».
Mágica supervivencia la de la poesía. Resiste al paso del tiempo, de las modas, al desgaste de las voces que la manipulan, la traducen impropiamente o la deforman a designio. No es necesario remontarse mucho al pasado. Quizás las trasgresiones del siglo XX destacan por su avalancha arrolladora de métodos analíticos que se sucedían sin cesar, disecando sin piedad la herencia del pasado y el texto reciente, objetos inertes despojados de su música constitutiva, de su voz. Pero la poesía, que es una voz, una «Voce» decía Croce, vuelve siempre y levanta su imperio de palabras y la música intrínseca que la sustenta, aunque a veces no alcancemos a percibirla.

Se repitió este milagro intemporal ante la delicia y el asombro de de los oyentes hace pocos días. Bajo el simple nombre de «Época. Ensayos de poesía». Dirigida por Javier Aduriz, Rafael Felipe Oteriño y Santiago Silvester, se desplegó una propuesta de gran originalidad. Dos libros por semestre traerá la caravana de esta nueva aventura (*).

En este caso, los dos primeros volúmenes se titulan «El verso libre» y «Gianuzzi». Este último contiene reseñas, artículos y trabajos académicos sobre su obra, compilados por Jorge Fondebrider, que prepara la producción completa del poeta para una editorial española.

Pero nos detendremos, especialmente, en el primer volumen, sobre «el verso libre», donde ser aborda en diez ensayos breves el procedimiento que tanta importancia tuvo en la génesis de la lírica contemporánea, en sus aciertos y sus dificultades. Es cierto que esta problemática no es nueva, pero en esta exposición resulta riquísima y no se agota en la renovación técnica, sino que ahonda, como pocas veces en el misterio de esta gran revolución, tanto desde la perspectiva del creador como la del lector.

A los nombres de los tres presentadores se suman, con equivalente profundidad y poder de síntesis, los de otros poetas compañeros. Andruetto, Aulicino, Castilla, Fondebrider, Genovese, Ramón Signes, Passo, Moisés. De este modo se explora en la poética subyacente en la creación de Lugones, Macedonio Fernández, Ricardo Güiraldes, Ricardo Molinari, Borges y las voces precedentes de Whitman, Baudelaire, Rimbaud. Proponen hipótesis sugerentes como la de quizás el verso rioplatense dominante sea el heptasílabo, y ponen sobre el tablero una verdad indudable: el verso libre exige intensidad de la experiencia poética y precisión implacable de la palabra. No en vano, en el ensayo inicial de este primer libro, Javier Aduriz se acoge al designio de Lugones. «El verso libre quiere decir y, como su nombre lo indica, una cosa sencilla y grande: la conquista de la libertad».

Sentimos que la sombra de Molinari planea como magisterio sobre este excelente proyecto plural.

Emilia de Zuleta

(*) AAVV. «El verso libre»; «Gianuzzi» (Buenos Aires: Época, Ediciones del Dock, 2010. Director Editorial: Carlos Pereiro).

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