El xenófobo Matteo Salvini rechaza hacer cualquier concesión y se niega a que su país siga asumiendo buena parte de la carga de recibir refugiados.
Roma - El ministro del Interior italiano, el Matteo Salvini, endureció su discurso en la disputa en torno de la política de asilo. Si el primer ministro, Giuseppe Conte, viaja el domingo a Bruselas para firmar un borrador preparado por Alemania y Francia, "hará bien en ahorrarse el costo del viaje", tuiteó ayer el líder del partido ultraderechista y antiinmigración Liga.
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El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, convocó para el domingo un encuentro informal sobre asilo y migración en Bruselas en el que participarán los jefes de Gobierno de España, Alemania, Austria, Italia, Francia, Grecia y Bulgaria. La reunión tendrá lugar casi una semana antes de la cumbre de la Unión Europea (UE) que se celebra el 28 y 29 de junio en Bruselas.
Salvini dejó claro que Italia espera que se den avances en materia de asuntos migratorios y que no está dispuesto a hacer concesiones. A la pregunta sobre si Italia ayudaría a Alemania aceptando la devolución de solicitantes de asilo, Salvini dijo que el Gobierno solo quiere ayudar a los italianos.
En tanto, Italia ordenó ayer el secuestro de dos naves de una ONG humanitaria alemana, entre ellas la Lifeline, con 224 migrantes a bordo que habían sido rescatados frentes a las costas de Libia.
La orden fue lanzada por navegar con falsa bandera holandesa y violar las leyes internacionales, explicó el ministro italiano para las Infraestructuras y Transporte, Danilo Toninelli.
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