22 de diciembre 2017 - 00:00

La presidencia de Kuczynski pendía de un hilo en Perú

La sesión, que se esperaba fuera rápida, se complicó luego de que el izquierdista Frente Amplio planteara sus dudas sobre apoyar el proceso, impulsado por el fujimorismo.

La presidencia de Kuczynski pendía de un hilo en Perú
Lima - El Congreso de Perú debatía al cierre de esta edición la moción de destituir al presidente Pedro Pablo Kuczynski bajo acusaciones de "incapacidad moral" por parte de la oposición debido a sus lazos con la firma Odebrecht.

Durante más de seis horas los legisladores peruanos debatieron si declarar o no la "vacancia" presidencial, mientras Kuczynski advirtió que en caso de ser destituido el gran perjudicado será el país. Eran necesarios 87 votos para apartarlo del poder, de los cuales 70 estaban asegurados.

"El daño no me lo harán a mí, se lo harán al Perú", dijo el mandatario liberal al cerrar su defensa ante el plenario, luego de la exposición de su abogado, Alberto Morea.

"Soy un hombre honesto, jamás recibí un soborno, una coima o una prebenda. Ni mi empresa ni yo hemos contratado con el Estado peruano. Jamás incurrí en conflicto de intereses", insistió.

La presentación de Kuczynski coincidió con un pedido del encarcelado expresidente Alberto Fujimori, padre de Keiko -la líder del partido Fuerza Popular que domina el Congreso y promueve la destitución- ante una comisión del Gobierno para que se le conceda la libertad. El ex jefe de Estado está condenado a 25 años de prisión por delitos de lesa humanidad.

Casi toda la oposición había anticipado que votaría por la salida del mandatario, un escenario que la mayoría de los peruanos apoya según un reciente sondeo de IPSOS.

Pero ayer el popular legislador Kenji Fujimori, hijo del expresidente y enfrentado con su hermana Keiko, anunció que no apoyará la destitución.

Aunque el Ejecutivo negó la posibilidad de un acuerdo con el partido Fuerza Popular para que Fujimori quede libre a cambio de que Kuczynski evite el mismo destino que sufrió el condenado exmandatario, observadores creían anoche que fue una carta que se discutió entre bambalinas.

La incertidumbre sobre el futuro de Kuczynski aumentó en el transcurso de la jornada luego de que el líder parlamentario del izquierdista Frente Amplio, Marco Arana, afirmara que su bloque, compuesto por 10 legisladores, emitiría un "voto de conciencia" contra "el golpe institucionalista, contra la corrupción de Odebrecht y contra el Estado capturado por los lobbies".

Antes de sus declaraciones, se daba por descontado que apoyaría la destitución promovida por el fujimorismo.

El Gobierno ya advirtió que ninguno de los vicepresidentes, Martín Vizcarra y Mercedes Aráoz, están dispuestos a suceder a Kuczynski si éste fuera destituido, por lo que, en ese caso, debería asumir el presidente del Congreso, Luis Galarreta, de Fuerza Popular, y convocar a elecciones en no más de 30 días.

Kuczynski, de 79 años, y de su abogado se retiraron del Congreso después de presentar sus descargos durante dos horas y veinte minutos, y se inició el debate de los legisladores, en el que el izquierdista Wilbert Rozas afirmó que tanto el presidente como su abogado "no habían aclarado nada".

"El Parlamento tiene la voluntad de tomar decisiones que pueden ser reprochables, pero será valiente", dijo de su lado Mauricio Mulder, del APRA (socialdemócrata).

De avanzar la destitución, Kuczynski se convertirá en el primer presidente en perder su puesto por vínculos con Odebrecht, empresa envuelta en el pago de sobornos en varios países de América Latina para conseguir millonarios contratos de obras públicas. La empresa admitió haber pagado 29 millones de dólares en coimas en Perú entre 2004 y 2015, periodo que abarcó los gobiernos de Alejandro Toledo (2001-2006), en el que Kuczynski fue ministro; Alan García (2006-2011) y Ollanta Humala (2011-2016).

Agencias AFP, Reuters y DPA

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