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La presidencia de Kuczynski pendía de un hilo en Perú
La sesión, que se esperaba fuera rápida, se complicó luego de que el izquierdista Frente Amplio planteara sus dudas sobre apoyar el proceso, impulsado por el fujimorismo.

Pero ayer el popular legislador Kenji Fujimori, hijo del expresidente y enfrentado con su hermana Keiko, anunció que no apoyará la destitución.
Aunque el Ejecutivo negó la posibilidad de un acuerdo con el partido Fuerza Popular para que Fujimori quede libre a cambio de que Kuczynski evite el mismo destino que sufrió el condenado exmandatario, observadores creían anoche que fue una carta que se discutió entre bambalinas.
La incertidumbre sobre el futuro de Kuczynski aumentó en el transcurso de la jornada luego de que el líder parlamentario del izquierdista Frente Amplio, Marco Arana, afirmara que su bloque, compuesto por 10 legisladores, emitiría un "voto de conciencia" contra "el golpe institucionalista, contra la corrupción de Odebrecht y contra el Estado capturado por los lobbies".
Antes de sus declaraciones, se daba por descontado que apoyaría la destitución promovida por el fujimorismo.
El Gobierno ya advirtió que ninguno de los vicepresidentes, Martín Vizcarra y Mercedes Aráoz, están dispuestos a suceder a Kuczynski si éste fuera destituido, por lo que, en ese caso, debería asumir el presidente del Congreso, Luis Galarreta, de Fuerza Popular, y convocar a elecciones en no más de 30 días.
Kuczynski, de 79 años, y de su abogado se retiraron del Congreso después de presentar sus descargos durante dos horas y veinte minutos, y se inició el debate de los legisladores, en el que el izquierdista Wilbert Rozas afirmó que tanto el presidente como su abogado "no habían aclarado nada".
"El Parlamento tiene la voluntad de tomar decisiones que pueden ser reprochables, pero será valiente", dijo de su lado Mauricio Mulder, del APRA (socialdemócrata).
De avanzar la destitución, Kuczynski se convertirá en el primer presidente en perder su puesto por vínculos con Odebrecht, empresa envuelta en el pago de sobornos en varios países de América Latina para conseguir millonarios contratos de obras públicas. La empresa admitió haber pagado 29 millones de dólares en coimas en Perú entre 2004 y 2015, periodo que abarcó los gobiernos de Alejandro Toledo (2001-2006), en el que Kuczynski fue ministro; Alan García (2006-2011) y Ollanta Humala (2011-2016).
| Agencias AFP, Reuters y DPA |


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