1 de julio 2013 - 00:00

La presidenta, ausente

Unas cinco mil personas se manifestaron ayer frente al estadio Maracaná de Río de Janeiro, que estuvo custodiado por una  abrumadora presencia policíaca.
Unas cinco mil personas se manifestaron ayer frente al estadio Maracaná de Río de Janeiro, que estuvo custodiado por una abrumadora presencia policíaca.
Río de Janeiro - Un grupo de manifestantes se enfrentó ayer con la Policía en uno de los vallados que protegen al estadio Maracaná de Río de Janeiro, poco antes del inicio de la final de la Copa Confederaciones de fútbol, de la que no participó la presidenta Dilma Rousseff para evitar abucheos.

La confrontación se inició una media hora antes del comienzo del encuentro, después de que ese grupo lanzó objetos contra el cordón nutrido policial. Hubo seis heridos.

Ante la gran humareda de gas lacrimógeno, que se llegó a sentir dentro del estadio Maracaná, los participantes en la marcha se dispersaron por las calles y algunos entraron a bares donde la clientela veía el partido.

En ese marco de confrontación, el presidente de la FIFA, Joseph Blatter, confesó en una entrevista que "no entiende" por qué Brasil, la sexta economía del mundo, se atrasó tanto con las obras para la Copa Confederaciones. "En un país que todavía es identificado como la sexta economía del mundo puedo entender ahora toda esa reacción y protestas", dijo. "Lo que no puedo entender es por qué, entre 2007 y 2013, nada fue hecho" en materia de las infraestructuras, "que quedarían para la población del país", apuntó.

Agencias EFE, AFP y DPA

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