La previsional es la reforma clave para el fisco

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El Gobierno de Cambiemos llegó al poder a sabiendas que uno de los principales obstáculos para el equilibrio de las cuentas fiscales era el sistema previsional. Así lo diagnosticaron en la Fundación Pensar, el think tank del PRO-Cambiemos, durante la carrera electoral 2015.

Ayer el presidente Macri invitó a "una conversación adulta y honesta sobre el sistema de jubilaciones y pensiones" que "esconde serias inequidades y dificultades que lo vuelven insostenible". Ratificó que el sistema seguirá siendo público, solidario, universal y de reparto y que no deben haber jubilaciones de privilegio. Todo un "deja vú" de los '90. Lo cierto es que tras la crisis de 2001 los parches al sistema previsional de la era kirchnerista, la eliminación del régimen de AFJP, el otorgamiento indiscriminado de beneficios previsionales, y la implementación de una fórmula de ajuste terminaron por desquiciar al sistema.

Los lineamientos esbozados desde Pensar sobre una teórica Reforma Previsional contemplaban además de la creación de una pensión universal para la vejez, la suba gradual de la edad jubilatoria de las mujeres y la opción de aportes voluntarios complementarios. Si bien son parte del menú de reformas que cualquier funcionario del FMI avalaría, por sus efectos positivos a mediano plazo, no mejorarían la actual situación financiera de la ANSES que muestra un combo de explosión de los gastos previsionales (por aplicación de la fórmula de la movilidad y la Reparación Histórica) y el deterioro de los ingresos (por la cesión de ingresos a las provincias). Pero mientras el Gobierno convoca a una Comisión para consensuar la reforma, en la "previa" puede ir implementando algunos ajustes en la transición que le den aire al asfixiado fisco. Uno de ellos es corregir la fórmula de movilidad que depende entre otras variables de la evolución de los salarios y de los ingresos del sistema de seguridad social. Cabe recordar que las jubilaciones se ajustan automáticamente cada semestre (en marzo y septiembre) en base a dicha fórmula. A mediados de 2015 se adoptó la misma fórmula para ajustar las asignaciones familiares de los empleados formales, la asignación universal por hijo y las asignaciones por embarazos.

El gobierno aspira a que los haberes previsionales y las otras prestaciones sociales se ajusten según la inflación para que no pierdan poder adquisitivo. Piensan además en alguna zanahoria como adicionarle un componente variable que haga partícipe de la evolución de la macro. Hoy el gasto previsional representa cerca del 34% del gasto público primario. Pero sumado al gasto en prestaciones sociales (asignaciones y planes) el gasto primario total que se ajusta por la criticada fórmula automáticamente dos veces por año representa el 54% de los $2,4 billones. O sea, más de la mitad del gasto primario está en manos de esta fórmula. Y constituye uno de los obstáculos para aspirar a ir reduciendo "gradualmente" el tamaño del gasto en relación al PBI. Los expertos advierten que esta fórmula atrasa porque se basa en la historia para determinar el porcentaje de ajuste de las prestaciones. Es que la tasa de movilidad de cada marzo se calcula en base a las variaciones de salarios e ingresos entre diciembre y junio del año anterior. Por ejemplo el ajuste de 13,32% fijado para septiembre refleja los aumentos de salarios del primer semestre de 2017. Cuando la inflación sube las jubilaciones pierden como ocurrió en 2014 y 2016, y a la inversa, cuando la inflación se frena, como meses atrás, las jubilaciones le ganan a los precios. Por ende, funciona bien en períodos de relativa estabilidad de las variables pero tiene poca flexibilidad frente a la inestabilidad. En la medida que la inflación siga en una trayectoria descendente, las prestaciones sociales van a seguir aumentando por arriba de los precios. Por ello frente a esta dinámica, alguno de los otros componentes del gasto público tiene que aumentar bastante menos que el IPC para que el total se aproxime al objetivo fijado y se cumpla con la reducción del déficit primario. Lo importante es que le den estabilidad al sistema y no sufra cambios de 180 grados frente a cada nuevo gobierno. El gradualismo será quien guíe el ritmo de las reformas estructurales, pero la previsional, sobre todos sus ajustes transitorios son para mejorar las cuentas fiscales y tendrá otra velocidad.

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