9 de enero 2013 - 00:00

La primera Presidente a bordo

Cristina de Kirchner
Cristina de Kirchner
Mujeres, pingüinos y plantas son los tres elementos que la cábala marinera prohíbe tener a bordo. Atraen la mala fortuna y el mal tiempo, dice la tradición universal tanto de marinos de guerra como de mercantes. La política de género en las fuerzas armadas volteó el primer mandamiento. Hoy, la presencia de Cristina de Kirchner a bordo de la fragata Libertad junto al gabinete sumado a una constelación de representantes de la pingüinera oficial romperá el segundo.

El velero escuela pasó la medianoche y la madrugada navegando en piernas paralelas a la costa en un circuito hipódromo desde Cabo Corrientes hacia el sur y vuelta, en espera del instante propicio para iniciar la maniobra de entrada al puerto marplatense. Lejos de la vista del público como la novia que demora su aparición en el atrio.

El comandante del buque escuela, capitán de navío Pablo Salonio, se juega por segunda vez el puesto; el ingreso al puerto local tiene el riesgo latente del banco de arena que despide la escollera sur. La Presidencia y el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, confían en la palabra de un exmoyanista, el secretario general del Sindicato del Personal de Dragado y Balizamiento, Juan Carlos Schmidt, quien dijo «el canal presenta dificultades para el ingreso desde hace tiempo» y destacó que «los barcos más grandes tienen serias dificultades para entrar», pero «la fragata tiene margen considerable». Ayer la draga Mendoza, perteneciente a Vías Navegables de la Nación, tripulada por hombres de Schmidt, «cosió» en innumerables pasadas la boca del canal de acceso.

Práctico

La Armada solicitó la asistencia de un práctico de puerto que embarcará en el navío blanco a 3 millas (6 kilómetros) de distancia del canal de acceso y lo dirigirá en la etapa final, pero si algo pasa, la responsabilidad es sólo del comandante Salonio.

Mientras la tripulación, al alba, bruñirá por última vez los bronces y verificará la cubierta de madera de teca en búsqueda de imperfecciones en el acabado, Salonio y su jefe de navegación, teniente de navío, Mariano Calderón, afinarán el cálculo náutico de la marea.

Hoy, una hora más tarde de la pleamar (altura máxima), a las 17.30, se producirá la «estoa», término con que los pronosticadores mareológicos identifican al instante en que la marea está parada y es el indicado para tomar amarradero sin peligro de varadura. Otras dudas mantienen en vilo a la cúpula naval, marginada de la programación del acto de arribo que mutó en fiesta política con presencia de militancia, entre ellas si la Casa Rosada tolerará o no la rendición de honores de 21 cañonazos.

Saludo

El ceremonial naval marca que el saludo al cañón con munición inerte corresponde al presidente de la República, como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas. Esa tradición naval internacional histórica de quemar la pólvora en salvas de cortesía tenía el significado (entre buques extranjeros) de demostrar la intención pacífica que se tenía hacia el saludado.

El titular de la Armada, Daniel Martin, aún sin confirmación en el grado de almirante, la máxima jerarquía, tiene su calvario con la actitud que tomarán los amigos y seguidores náuticos de la fragata.

Protesta

Dispone de información acerca de protestas vinculadas con el cambio de nombre a la Libertad que propuso el líder piquetero Luis DElía en su cuenta de Twitter.

También cavila por dónde embarcará la Presidente una vez producido el amarre en el muelle oeste de la Base Naval.

La Libertad dispone de dos planchadas, una de acceso general en la mitad del buque, y otra para oficiales, autoridades, funcionarios y dignatarios en la toldilla (popa). Esta última da acceso directo a la cámara del comandante, especie de salón comedor donde el capitán recibe a los invitados cuando está en puerto y en navegación lo utiliza de lugar de descanso.

Recubierta en fina madera oscura, con mobiliario y sillones al tono, la cámara puede alojar a no más de 25 personas de pie, en situación cómoda.

Si Oscar Parrilli, secretario general de la Presidencia, equivoca el cálculo, el capitán Salonio se las verá en figurillas para el saludo formal en caso de que la Presidente decida bajar a las entrañas del navío. Allí encontrará un objeto que le resultará familiar: dos bandejas de plata con los nombres de todos los comandantes desde 1963 cincelados por Juan Carlos Pallarols, el mismo orfebre que diseñó y construyó el bastón presidencial para su segundo mandato que lleva la sigla CK 2011-2015.

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