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La reforma laboral española será “extremadamente agresiva”
Mariano Rajoy
Según los datos recientes, el desempleo afectaba en España a un 22,85% de la población activa a fines de 2011, un récord en los países industrializados, y el número de personas en busca de trabajo supera los 5 millones. La economía española se encamina hacia una nueva recesión. En el último trimestre de 2011, el PBI de este país de la eurozona se contrajo un 1,3% y el Banco de España prevé un retroceso del 1,5% en 2012. El Banco de España, la Unión Europea (UE) y el FMI manifestaron recientemente su preocupación y presionaron a España para que reforme lo antes posible su mercado laboral, considerado demasiado rígido.
Una primera reforma tuvo lugar en 2010, sobre todo para reducir la profunda diferencia entre contratos de duración indeterminada y los precarios, pero muchos economistas abogan por una nueva reforma que haga más flexible el mercado. En cualquier caso es la tercera gran reforma del nuevo Gobierno conservador de Mariano Rajoy, después de la ley sobre la estabilidad presupuestaria y la del saneamiento del sector financiero.
Según avanzó la ministra española de Empleo y Seguridad, Fátima Báñez, la reforma laboral, una de las medidas lanzadas por el Gobierno de Mariano Rajoy para atajar la grave crisis económica que sufre este país, pretende simplificar las modalidades de contratos de trabajo y cambiar el modelo de formación profesional. Además, apuesta por reorientar las bonificaciones a la contratación y las políticas activas de empleo para que sea una «realidad» la ocupación de los jóvenes, el sector de la población más afectado por el desempleo.
También disminuirá las prejubilaciones, excepto en casos excepcionales, según el Ministerio de Empleo. Estas medidas llegarán dos días después de que el presidente del Gobierno español admitiera ayer que la situación respecto del desempleo, con una tasa del 22,9 por ciento, es «crítica» en España y que empeorará en 2012. «Es difícil pensar en un punto de partida peor para una legislatura», dijo Rajoy, cuyo Gobierno asumió sus funciones el pasado diciembre, después de que el conservador Partido Popular ganara las elecciones generales del 20 de noviembre.
Báñez descartó que se vaya a implantar un contrato único, porque es «inconstitucional», dijo, o que se vayan a poner en marcha «miniempleos (minijobs en inglés), que tienen una jornada más reducida y un salario menor. Según la ministra, la reforma laboral será «completa, equilibrada, operativa y útil», algo en lo que también coincidió el presidente del Gobierno, quien añadió que será «amplia y profunda».
Sus tres ejes son lograr más estabilidad en el empleo, más flexibilidad interna en las empresas para que no se recurra al despido como única medida de ajuste y más derechos para los trabajadores, especialmente en cuanto a formación profesional. Báñez no explicó a los sindicatos mayoritarios españoles, CCOO y UGT, los aspectos concretos de la reforma laboral, lo que les molestó a tal punto que el secretario general de UGT, Cándido Méndez, acusó al Gobierno de vulnerar el derecho de las centrales sindicales a la información.
Agencias AFP y EFE


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