18 de mayo 2010 - 00:00

La renovada sala del Colón mantiene sus curvas (acústicas)

La Orquesta y Coro estables en el concierto de preapertura. «Se colocó una campana diseñada para otro ámbito que tuvo como único objetivo hacer ese concierto, aunque no fuera acústicamente apropiada», sostiene Basso.
La Orquesta y Coro estables en el concierto de preapertura. «Se colocó una campana diseñada para otro ámbito que tuvo como único objetivo hacer ese concierto, aunque no fuera acústicamente apropiada», sostiene Basso.
El ingeniero Gustavo Basso es profesor titular de Acústica en las universidades de La Plata y Buenos Aires, además de violinista de la Orquesta Estable del teatro Argentino. Basso fue uno de los dos responsables, junto con el ingeniero Rafael Sánchez Quintana, de velar por la acústica del teatro Colón durante las diferentes etapas de las obras de restauración.

La última medición llevada a cabo por el IADAE (Instituto Argentino de Acústica, Electroacústica y Áreas Vinculadas), de acuerdo con las normas ISO 3382 y supervisadas por IRAM (Instituto Argentino de Normalización y Certificación) fue realizada el día 31 de marzo y arrojó resultados óptimos (ver gráfico). Sin embargo, durante el concierto realizado en la sala del Colón el pasado 6 de mayo hubo opiniones contrastantes, resultado de la instalación de una campana acústica sobre el coro y la orquesta que estaba lejos de ser la apropiada. Dialogamos con Basso sobre éste y algunos otros temas:

Periodista: En el concierto del día 6 se oyó mejor en las localidades superiores que a nivel del piso. Desde la cazuela [ubicación donde estuvo este periodista] el sonido era óptimo.

Gustavo Basso: Efectivamente. En la platea y escenario el sonido no era el esperable de acuerdo con la calidad acústica del Teatro Colón. El coro se hallaba en un lugar inapropiado, con un cielorraso plano, horizontal y muy bajo, Las voces parecían salir del interior de un barril.

P.: ¿Por qué se hizo?

G.B.: Esa función fue, ante todo, un acto de reapropiación simbólica, después de haber pasado tanto tiempo desde el cierre de la sala. La campana acústica anterior no estaba disponible y recién dentro de unos meses llegará la nueva. Se colocó una campana diseñada para otro ámbito que tuvo como único objetivo poder hacer ese concierto, aunque no fuera acústicamente apropiada. Se pidió que este hecho fuese explicado al público, pero con el apuro y la urgencia de esa noche la comunicación no se realizó. De todas formas era un concierto fundamentalmente afectivo, a puertas cerradas, y no una prueba acústica.

P.: Pero si la campana acústica nueva llega dentro de un tiempo habrá unos meses de temporada con esas condiciones.

G.B.: Espero que no, y que se implemente una más adecuada hasta la llegada de la diseñada específicamente para el Colón.

P.: ¿Cuántas mediciones hubo desde que comenzaron las obras hasta ahora?

G.B.: Veinte en total, y siempre con excelentes resultados. Nosotros teníamos inclusive la potestad de modificar o cambiar algún elemento de los instalados si en una medición el error superaba el margen preestablecido, pero no fue necesario. Intrigaba saber si las características de las nuevas telas, que ahora son ignífugas y antes no lo eran, podían llegar a alterar la acústica de la sala. Afortunadamente no fue el caso.

P.: ¿En qué consistían esas mediciones?

G.B.: Se generaron barridos de frecuencia desde fuentes sonoras omnidireccionales alimentadas por una computadora. Se fueron haciendo a lo largo de las distintas etapas de la obra, a medida que se iban desmontando sus elementos, y luego en secuencia inversa al montarse los elementos de reemplazo. La acústica original, como se puede ver en el gráfico adjunto, no se modificó.

P.: ¿Cuántos parámetros acústicos se tienen en cuenta en una medición?

G.B.: La norma ISO contempla siete parámetros principales con sus combinaciones espectrales, pero son algo complicados de explicar de manera sencilla. Para sintetizar, los más importantes son el tiempo de reverberación, que consiste en el tiempo que tarda un sonido en extinguirse (técnicamente, caer 60 dB o reducirse 1.000.000 de veces) una vez que ha cesado la fuente sonora; el tiempo de decaimiento temprano, parámetro en el que influyen directamente elementos como esa cámara acústica de la que estábamos hablando, y la claridad, que describe la posibilidad de diferenciar un sonido de otro. Para completar el cuadro acústico, sería interesante poder efectuar a futuro una medición con sala llena, pero eso no es muy fácil de realizar.

P.: ¿Por qué?

G.B.: Porque sería necesario que todo el público mantuviera estricto silencio, sin rumores ni toses, durante casi media hora. Cualquier otro sonido que no sea el de la fuente acústica afectaría la medición.

P.: ¿No se midió el día del concierto de pre-apertura?

G.B.: En verdad, íbamos a medir, pero cuando observamos la campana que había lo suspendimos. No hubiera tenido sentido medir en esas condiciones. Lo que hicimos fue grabar el concierto con el mismo equipo que usamos en todas las mediciones.

P.: ¿Qué diferencias hay entre el Colón y otros teatros líricos en cuanto a la acústica, en términos mensurables?

G.B.: Las diferencias, dependiendo de qué teatro se trate, son importantes. Un destacada es que el Colón posee un tiempo de reverberación superior al promedio. Otra es la gran difusión acústica que posee la sala.

P.: ¿Qué otras experiencias hay en el mundo, que usted conozca, de restauraciones bien o mal hechas con respecto a la acústica?

G.B.: Hay muchas otras. Citaría el Liceu de Barcelona, La Scala de Milán y la Fenice de Venecia.

Entrevista de Marcelo Zapata

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