13 de diciembre 2022 - 00:00

La represión causa críticas sin precedentes de ayatolás

Teherán - Un grupo de importantes clérigos iraníes criticó duramente las recientes ejecuciones de los manifestantes Mohsen Shekari y Majidreza Rahnavard.

“Cualquier persona acusada de ‘muharebeh’ (guerra con Dios) o ‘corrupción en la tierra’ no necesariamente debe ser ejecutada”, dijo a la agencia ILNA un miembro de la Asamblea de Expertos y exjefe de la Corte Suprema, el ayatolá Morteza Moghtadai.

Agregó que, según el islam, tales acusaciones están relacionadas con la guerra, no con enfrentamientos entre una o dos personas.

Otros dos ayatolás formularon críticas similares.

Un miembro de la Asamblea del Seminario de Qom, el ayatolá Mohammadali Ayazi, también le dijo a ILNA que el “muharebeh” se usa en tiempos de guerra, no para protestas o enfrentamientos callejeros, especialmente cuando los manifestantes se defienden de los ataques de las fuerzas de seguridad.

“La participación en cualquier ceremonia organizada por este régimen tiránico es ‘haram’ (pecado) hasta que suspendan las ejecuciones”, anunció otro ayatolá, Mahmoud Amjad, que es instructor en el seminario de Qom.

Réplica

Como respuesta a esas críticas internas sin precedentes, el jefe del Poder Judicial iraní, Gholamhosein Ejei, señaló que “somos precisos y rápidos durante los juicios justos de nuestros casos y no nos importan los comentarios ni la voluntad de los demás. No nos preocupa que nadie nos culpe”, afirmó.

Los comentarios se hicieron en respuesta a las protestas nacionales e internacionales por la segunda ejecución pública llevada a cabo ayer, la de Rahnavard, un joven de de 23 años.

El abogado Mohsen Borhani señaló que hay un video que muestra a las fuerzas Basijis atacando primero a los manifestantes, incluido Rahnavard, pero nunca se ha publicado.

Según la agencia de noticias judiciales Mizan, Rahnavard fue condenado por haber matado a puñaladas a dos basijis, Hosein Zeinalzadeh y Danial Rezazadeh, y herido a otros cuatro en Mashad, provincia de Jorasan Razavi, el 17 noviembre.

Según activistas de derechos humanos, Rhanavard fue brutalmente golpeado bajo custodia, tanto que se quebró un brazo durante el arresto.

Más tarde fue expuesto en la televisión estatal y confesó los asesinatos, según observadores y activistas, presionado por las autoridades.

El abogado iraní Pegah Bani Hashemi le dijo a BBC Persian que la situación del Poder Judicial es inaceptable, que la ejecución 23 días después del arresto recuerda a los tribunales posrevolucionarios y que un juicio nunca ha sido tan rápido.

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