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La saga de la débil moneda china: esto recién comienza
¿Hasta dónde se querrá llegar? China no lo dirá, y si lo dice, no le creeremos. La explicación oficial es que la depreciación del yuan es un subproducto del remozamiento del régimen cambiario, y no un objetivo en sí mismo. Ocurre que es imposible distinguir uno de otro; sólo el tiempo nos dará una respuesta cabal. Es verdad que China avanza hacia una economía de mercado en múltiples frentes, no únicamente en el cambiario. Máxime si los resultados son los deseados. Pero cuando hay conflicto, que lo digan las Bolsas de Shanghái y Schenzen tras su profundo chapuzón, el cielo debe esperar. El switch a una economía de control y comando puede ser instantáneo. En caso de crisis, el mercado tendrá que subordinarse a lo que disponga la autoridad central y no se esperará de él otro comportamiento que no sea una estricta obediencia. Vale recordar que los controles de capitales siguen vigentes. Y, si hace falta munición, las reservas internacionales superan los 3,65 billones de dólares.
China quiere aggiornar su régimen cambiario y escogió un momento particular en el que eso conduce a una depreciación de su moneda. Adiós a las tasas chinas de crecimiento. Bienvenidos a una nueva saga: la del yuan débil. En la era del dólar fuerte, un viejo compañero de ruta gira estratégicamente en redondo. Cuando Janet Yellen, algún día, pueda subir las tasas, no arrastrará al renminbí. El vínculo ya se cortó.
Un ajuste del 4% es agresivo -más en el mundo de la tasa cero-, pero aun así es apenas un puntapié inicial. ¿La depreciación del yuan se hará más profunda? Seguro. ¿A esta velocidad de crucero? De ninguna manera. ¿China quiere propiciar la guerra de monedas? Menos que menos. El Banco del Pueblo leyó a Sun Tzu. Hará lo posible por evitarla. "En vista de las condiciones domésticas e internacionales, no hay razones para una depreciación persistente del yuan", reza el comunicado tranquilizador. El secreto del éxito es no incentivar la imitación ni las represalias. De hecho, ayer los bancos oficiales intervinieron para levantar el valor de cierre del yuan frente al dólar y moderaron el tipo de cambio de 6,45 a 6,387. Si se observa la cotización del yuan offshore -que llegó a tocar 6,59 y finalizó en Londres a alrededor de 6,55-, se advierte una brecha que indica hacia dónde apuntan las fuerzas del mercado si se las deja actuar en libertad.
¿Qué hará la Fed? El "superdólar" es otra manera de endurecer las condiciones monetarias y financieras, una vía alternativa que no desplaza las tasas de interés, pero ejerce innegable presión deflacionaria. ¿Subir las tasas en septiembre no será una peligrosa redundancia? Los contratos de futuros, que consideraban una probabilidad implícita del 60% de un retoque alcista en el cónclave de septiembre, ayer la rebajaron al 39%. Semanas atrás la estimación era cero. Se quemaron con leche: ya no subestiman el empeño de Yellen. Que sea ella quien sugiera que hay que desensillar hasta que aclare.


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