Sigue siendo llamativo el optimismo que muestran los inversores. Si no, no se entiende cómo el Dow bajó tan sólo un 0,32%, a 8.057,81 puntos (y 15 minutos antes del cierre transitaba por terreno ganador), teniendo que digerir la noticia de que el Tesoro le «indicó» a General Motoros que tenga preparados los papeles para declararse en quiebra el 1 de junio. Sobre el asunto más importante, que es que el Tesoro le «sugiera» a una empresa que se prepare para la quiebra, parece existir la sensación de que nadie se atreve a cuestionarlo (al menos hasta que no se revierta ostensiblemente el actual «bull market»).
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Tal vez, la mejor muestra de que la idea del mercado alcista siguió viva a lo largo de toda la jornada la dio la fortaleza de los papeles financieros, liderados por el Bank of America y Goldman Sachs, que consiguió efectuar una «buena» colocación de deuda privada (estaría por buscar fondos para sí misma a fin de repagar una parte de lo adeudado al Tesoro), mientras se apuesta fuerte al balance que el City develó el viernes. Claro, no todas fueron buenas. Por un lado, Boeing adelantó que sus números serán peores que lo esperado. Por el otro, la flojedad del dólar alcanzó para apuntalar a algunos commodities, pero no al precio del petróleo, que retrocedió a u$s 50,05 por barril (castigando a las petroleras), merced a la proyección de la IEA, que el consumo mundial de crudo caerá casi un 3% en este año. Lo malo es que lo más probable sea que la AIE se quede corta (como suele ocurrirle).
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