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La soja se mantiene a salvo de la crisis europea

Una jornada paradigmática de esta coyuntura fue la de ayer, cuando la soja no varió y se cotizó a u$s 343,56. Los únicos sobresaltos en las cotizaciones históricas de los últimos cinco meses muestran que el 15 de abril la oleaginosa se negoció a u$s 361,57 con una suba del 1,55%. El 6 de mayo se ubicó a u$s 347,42, con una caída del 2,35%, mientras que el 31 de marzo el valor fue de u$s 345,77 (una baja del 3,39%).
En el mercado local, el precio de la soja fluctúa a paso lento en una banda de $ 870 a $ 900, según observó el Informativo Semanal de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).
Para el economista de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires Ramiro Costa, la soja «se comportó de manera mucho más firme en comparación con otros activos como las monedas o los bonos gubernamentales por la demanda de los países de Asia y no de los desarrollados, por el empuje en alimentos y los biocombustibles». En el primer caso se mantienen los precios de las harinas, mientras que el aceite es sostenido por el requerimiento que generan los combustibles alternativos.
La debacle económica en Europa generó la caída de los activos como el euro y los fondos de inversión. «Todo lo que hacía subir a los commodities ya no está firme, así que lo que los sostiene es la demanda real, por eso la soja estuvo a salvo en los últimos meses», dijo Costa a este diario.
Comportamiento digno
Por su parte, el consultor y analista de Panagrícola, Ricardo Baccarín, coincidió en que «hasta ahora los cereales han tenido un comportamiento bastante digno y no bajaron como los metales industriales u otros commodities agrícolas como el azúcar».
Según el especialista, la soja y el maíz se mantuvieron con discreción en los mercados por la demanda de alimentos de los países emergentes y por los biocombustibles en el caso de los desarrollados.
«La soja tiene una elasticidad distinta en comparación con el acero y el cobre. La conducta de los productores argentinos hizo que (el mercado de) Chicago se mantenga estable, al no volcar oferta», explicó ayer Baccarín a Ámbito Financiero. «En esta época la gente viene endeudada y vende (la soja). Este año están reteniendo por la sequía del año pasado, ya que no pudieron hacerlo para pagar sus deudas (en 2009) y por la poca producción». Ahora los productores están recomponiendo en parte lo perdido el año pasado, es la única forma que tienen para ahorrar.


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