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La solución estaba en el banco
Jonathan Cristaldo recibe instrucciones por el zapatófono. El delantero entró en el segundo tiempo y marcó los dos goles de Vélez.
Ricardo Gareca encontró la solución a todas sus dificultades con el ingreso de Jonathan Cristaldo, que fue fundamental, no sólo porque marcó los dos goles, sino porque le dio el desequilibrio que necesitaba el equipo.
Lo de Huracán fue muy digno. Fue ordenado en defensa, donde brilló Facundo Quiroga y metió mucha presión en la mitad de la cancha, donde el mejor fue Gastón Machín, pero le faltó potencia ofensiva, porque Rolando Zárate se mostró lento y siempre propicio a caer en posición adelantada.
Vélez, en el primer tiempo, intentó desbordar por los costados y buscar la potencia de Santiago Silva, pero el delantero no estuvo en una buena tarde.
En el segundo tiempo, Gareca se jugó con Cristaldo por Cubero. Perdido por perdido, puso tres delanteros y un enganche, y adelantó sus líneas dispuesto a cambiar golpe por golpe.
Allí mostró la diferencia entre uno y otro, porque las situaciones de gol eran tres de Vélez por cada una de Huracán.
A los 6 minutos, Jonathan Cristaldo les dio la tranquilidad a todos los hinchas de Vélez, que seguían preocupados por el partido porque Estudiantes aplastaba a River y, en ese momento, era campeón. Fue un remate imperfecto, pero tomó un efecto, que dejó sin chances a Monzón.
Huracán salió a empatarlo y casi lo consigue con un remate de Machín, pero dejó espacios en defensa y se suicidó, porque Maxi Moralez rompió la línea defensiva y quedó frente a Monzón, que manoteó la pelota fuera del área y se fue expulsado. Tiro libre de Zapata, atajada del improvisado arquero Villán, rebote, Silva, travesaño y Cristaldo, que apareció de vuelta para darle tranquilidad.
Vélez necesitaba ganar y ganó. Ahora le tiene que ganar a Racing y soñar con que Arsenal le dé una mano ante Estudiantes.


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