7 de diciembre 2009 - 00:00

La suba del viernes tuvo mucho olor a baja

La suba del viernes tuvo mucho olor a baja
La semana que está comenzando arranca sin grandes novedades adversas y, por el contrario, con el espaldarazo de los últimos datos sobre el empleo (la desocupación, en lugar de crecer, habría bajado durante noviembre del 10,2% al 10%), que contribuyeron a que, con el mayor volumen negociado desde el 2 de noviembre, el Dow trepara el viernes el 0,22% a 10.388,9 puntos. Una muy buena noticia -como es esto de menos gente sin trabajo- y una reacción acorde del dólar (al revaluarse el 1,25% ante las principales monedas, experimentó la mayor suba desde junio, lo que derribó el 4% al oro y el 1,29% al petróleo ), el costo del dinero (con la tasa de 10 años subiendo al 3,478% anual, los treasuries sufrieron la mayor baja desde el 14 de octubre) y las empresas cotizantes.

En realidad, lo de las empresas no es tan acorde, pero vamos por partes. Hace tiempo venimos comentando que -dado el perverso juego que induce el exceso de liquidez estimulado por los bancos centrales de todo el mundo- las subas del mercado financiero se vienen alimentando de las malas noticias (y viceversa). La merma de bonos y commodities fue el viernes un claro reflejo de esto o, lo que es lo mismo, del temor que suscita la mera posibilidad de que la Fed comience a esterilizar el sistema financiero en un plazo no tan lejano.

Cuesta negar que la idea de que lo peor ya pasó sea beneficiosa para las acciones, pero la verdad es que como festejo de la mejor noticia (laboral) en casi dos años un 0,22% de suba es bastante pobre. La explicación a esto podría ser tan sencilla como que el jueves el Dow se había preparado para una pésima noticia y tuvo una buena noticia, lo que dejó como saldo una modesta suba (en la semana el Dow avanza el 0,77%). Mañana el presidente Obama presentaría un nuevo paquete de estímulo para la creación de empleos. ¿Usted qué quiere, que funcione o que no?

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