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La sugestión de lo abstracto en dos atractivas muestras
A la izquierda, Serie III-Color, de Lorena Fernández. Arriba, “A la deriva”, de Gisela Gaffoglio. Ambas artistas exponen en estos días en el Centro Cultural Borges.
Gaffoglio (1966), artista formada con Duilio Pierri, Maggie de Koenisberg y Ariel Mlynarzewicz, señala en diálogo con este diario que "no hay que entender ningún matiz pesimista, ni de desorientación, en el título de la muestra, 'A la deriva'". Además de artista, se define con orgullo como una practicante de deportes, algunos de ellos extremos, como el windsurf, "de modo que los motivos acuáticos, la experimentación, y la dinámica entre cuerpo y naturaleza están íntimamente relacionados con mi pintura. También fui yo", dice "cinturón negro en tae-kwon-do, y eso significa: estar perdido en un lugar seguro. Esa me parece la mejor forma de poner en palabras mi arte, mis búsquedas. La exploración sin meta fija, pero desde un lugar firme".
Si bien las obras, expresamente realizadas para esta muestra, se encuadran en el registro de las abstracciones, la artista distingue una en particular, llamada "Estamos a la deriva", donde puede encontrarse más claramente un elemento narrativo: "Yo no parto de una idea", explica. "Me meto en la pintura y dejo que ella me lleve, y las amplias dimensiones de mis telas también provocan un esfuerzo físico. Sin embargo, en 'Estamos a la deriva', el espectador podrá hacer varios reconocimientos. La obra representa un velero sin timonel, sobre una bandera argentina, en donde debajo están representados muchos sectores de la sociedad. Hasta el Papa aparece. Pero también hay un corazón pequeño, que simboliza la fuerza de la esperanza. Aunque yo tienda casi naturalmente a las abstracciones, en este caso sentí la necesidad de denunciar ciertas situaciones, cierto maltrato social".
La riqueza de la obra de Lorena Fernández (1980) también tiene que ver con la abstracción, pero en su vertiente más geométrica.
"Soy admiradora de los suprematistas, en especial de Kazimir Malevich. Esas formas siempre fueron una inspiración para mí. Mi formación estuvo alejada de lo académico; en realidad, empecé estudiando piano por la facilidad que tenía para tocar de oído, pero poco a poco me decidí por la plástica", dice a este diario la artista, que en en 2005 decidió radicarse en Punta del Este, donde vivió seis años, y cuyo ambiente, al igual que otras partes del Uruguay, le sirvió no sólo de inspiración sino también para iniciar sus vínculos profesionales.
"En 2008 participé de una exposición conjunta entre artistas uruguayos y chinos, en Beijing. Yo era la única argentina, la 'oveja negra'", ríe. Su exposición, curada por Massimo Scaringella, se integra por una conjunto de pinturas y fotografías en blanco y negro, intervenidas digitalmente.
Fernández denomina a sus trabajos "Series" (el conjunto de pinturas, collages y fotos).La Serie IV se conforma por 10 piezas de 40 x 40 cm. montadas o insertas en cajas acrílicas. Aclara: "Me inspiré en 'Mercury Fountain' que Alexander Calder realizó para el Pabellón de la República Española en la Exposición Internacional de París de 1937. Una obra fascinante. Mi representación del mercurio es a través de los círculos y semicírculos de plástico naranja, llevándolo a una tridimensionalidad espacial, uniéndolo a una geometría imperfecta".La Serie III, 7 obras en bastidor-caja, es la obra dedicada al suprematismo de Malevich. Cuenta también a este diario la artista que las dos primeras series eran El ajedrez, su historia, y las cerámicas rojas del arte grecorromano y etrusco.


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