“La Traviata”, por un custodio de la tradición

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• DIÁLOGO CON EL TURINÉS EVELINO PIDÒ, QUIEN DESDE HOY DIRIGIRÁ EL CLÁSICO DE VERDI EN EL TEATRO COLÓN
La producción que se verá, una vez que se dejó de lado la versión de Sofia Coppola, es la histórica puesta de Franco Zeffirelli, en reposición de Stefano Tespidi, con un espectacular elenco.

Nacido en Turín, Evelino Pidò es considerado a nivel internacional uno de los custodios de la tradición lírica italiana, y una de las batutas más prestigiosas. Pidò está por primera vez en la Argentina, para dirigir la producción de "La Traviata" de Verdi que el Teatro Colón ofrecerá desde hoy en la histórica puesta de Franco Zeffirelli (en reposición de Stefano Tespidi). El espectacular elenco está encabezado por los albaneses Ermonela Jaho y Saimir Pirgu, y el argentino Fabián Veloz, para las funciones del 12,15,17 (función vespertina que será transmitida en vivo en pantalla gigante en la Plaza Vaticano) y 19; en las representaciones del 14 y el 16 los papeles principales estarán a cargo de Jaquelina Livieri, Darío Schmunck y Leonardo López Linares. Dialogamos con Pidò:

Periodista: ¿Qué desafío implica para un director formado en la tradición italiana abordar un título como "Traviata"?

Evelino Pidò: El acercamiento es el mismo que a cualquier otra ópera: el director de orquesta de ópera debe conocer no solo muy bien la música sino también el aspecto teatral. "Traviata" es uno de los ejemplos en los que el binomio música-drama es muy estrecho. Todo gira en torno a esta mujer obligada a afrontar este "demi-monde" francés en el que está ambientada la obra, está en este engranaje fatal, porque de a poco se da cuenta de la diferencia entre el amor verdadero y el placer del amor.

P.: Pero en una obra tan representada, ¿la aproximación a la partitura se hace en cierta medida desde cero o se toma en cuenta toda la tradición?

E. P.: Yo vengo de la vieja escuela italiana, y conozco muy bien la tradición italiana. Fue durante muchos años asistente de Claudio Abbado, y por esa procedencia tengo una visión completa de lo que es. Me interesa leer los autógrafos, porque siempre se descubren matices. Cuando abordo de nuevo una ópera siempre hago una re-lectura, nunca me quedo atado al modo en el que la estudié. Porque cambiamos, el biorritmo del hombre cambia, y la música es extraordinaria: amo la música porque amo la vida, y la vida es teatro porque el teatro es vida. Pero se lo debe amar profundamente y no con una máscara, como hacen tantos. Si se ama sinceramente, se puede transmitir lo que se siente y lo que se quiere, y se llega a convencer a todos. E insisto mucho a los cantantes en que no escuchen discos: no pueden ser una referencia para un intérprete, si no, se está copiando. Por otro lado, yo soy un enfermo del fraseo, y hoy casi no se habla de eso. En una frase musical siempre hay una pregunta y una respuesta. Y una de las claves del melodrama italiano y mozartiano es el recitativo. Son una de las cosas más difíciles de interpretar, porque son la clave para entrar al personaje, la situación o la atmósfera de ese momento, y lo que anticipa el aria o la "cabaletta", pero se debe hacer bien el recitativo, con sus "accellerandi", "rallentandi", pausas y silencios, porque el silencio es música.

P.: Un director de escena muy recordado aquí, Roberto Oswald, solía decir que la puesta en escena está en la partitura...

E. P.: Hoy muchos directores de orquesta o de escena quieren inventar algo, hacer algo diferente, escandalizar escénicamente o hacer "tempi" absurdos. Nosotros somos sólo intérpretes: Verdi, Donizetti, Gounod, Mozart, eran genios, nosotros no. Y siendo genios esos señores, ya está todo. En la música siempre hay un texto, y está todo escrito; sólo que muchos no saben subrayar. Yo soy un intérprete de Verdi, no de Evelino Pidò, siempre tenemos que hacernos a un lado, incluso siendo como en este caso el director de orquesta. Para mí cada partitura es como una catedral, y entro en ella como a un monumento maravilloso.

P.: ¿Cuál es su postura frente a los cortes tradicionales en las partituras?

E. P.: Dependen sobre todo de los cantantes. Aquí pedí que se hiciera sin cortes, y luego juntos ver si algún cantante llega tal vez cansado en algún momento. En esta versión se hacen muy pocos cortes. Por ejemplo, la primera aria de Violetta, "Ah, fors'è lui", se hace una sola vez, no se hace la repetición, y a mi entender es un error tremendo, y aquí insistí para abrir ese corte, porque el texto no es igual; en la segunda estrofa, ella habla de su infancia, y teatralmente es una de las claves de Violetta, ella tuvo una infancia muy difícil, no tenía amor en su casa, y no sabía qué era el amor. Pero además cuando hay una repetición no sólo es por una razón literaria o dramatúrgica, sino que se debe cambiar los colores de la orquesta, o hacer un tempo distinto; en este caso, en la segunda vez lo hago más lento porque es un recuerdo. Por eso hay que conocer mucho de teatro; a muchos de mis colegas esto no les interesa, si se corta o no se corta, depende de la voluntad del cantante. Yo no soy un filólogo, pero soy muy respetuoso del pensamiento del compositor.

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