15 de julio 2009 - 00:00

La UCR de Santa Cruz sospecha que Kirchner prepara “golpe político”

Eduardo Costa
Eduardo Costa
Santa Cruz - En el marco de la creciente tensión entre el gobernador justicialista Daniel Peralta y la Casa Rosada tras la caída electoral del frente K en la tierra natal de Néstor Kirchner el pasado 28 de junio, el radicalismo provincial atribuyó a un «pase de factura dentro del oficialismo» el sorpresivo comunicado del Banco Santa Cruz SA del pasado lunes, donde aclara que «no tiene participación alguna en la conformación de un fideicomiso financiero con el Estado provincial».

«Santa Cruz, a través del Gobierno, es dueño del 49 por ciento del banco y si había que desmentirlo, tendrían que haberlo hecho la semana pasada, cuando tomó estado público este fideicomiso y comenzó a debatirse en el seno de la sociedad», disparó el diputado de la UCR, Omar Hallar.

El pasado lunes cayó por «falta de garantías» una sesión extraordinaria en la que Peralta intentaba que le aprobaran la constitución de un fideicomiso financiero por cerca de $ 1.400 millones para hacer frente a las urgencia de caja, aquejadas por un déficit este año de más de $ 2 mil millones. Ello se debió a que una concentración organizada por dirigentes gremiales y referentes de la oposición virtualmente bloqueó el acceso a la Legislatura de varios diputados del oficialismo, que finalmente no logró reunir el quórum necesario.

Inicialmente se había mencionado al Banco de Santa Cruz como parte del grupo que armaba el fideicomiso millonario. Ello había disparado incluso críticas de la oposición en materia de cobro de honorarios. Sin embargo, el pasado lunes la entidad -del grupo Eskenazi, que es agente financiero de la provincia y en cuyo directorio se encuentra el kirchnerista Raúl Copetti, por la vereda estatal- emitió un sorpresivo comunicado en el que aseveró que «ante versiones periodísticas circulantes en los últimos días, el directorio del Banco de Santa Cruz SA, agente financiero de la provincia de Santa Cruz, informa que no tiene participación alguna en la conformación de un fideicomiso financiero con el Estado provincial».

Esa postal levantó una nueva oleada de suspicacias en torno al futuro político de Peralta y a un eventual empujón supuestamente alentado desde el entorno del ex presidente, vapuleado de por sí por la derrota electoral en Buenos Aires y en otras plazas clave. Se trata de una instantánea que ya vivió la provincia en 2006, cuando renunció Sergio Acevedo a la gobernación por las presiones emanadas desde el despacho presidencial.

Poco después, también cayó por la protesta social Carlos Sancho, y fue entonces que Kirchner se vio obligado a ungir a Peralta, la única figura potable en ese momento para intentar domar el caos santacruceño.

La relación entre Peralta y el matrimonio Kirchner atraviesa hoy uno de sus momentos más difíciles. El actual mandatario nunca perteneció, en rigor, al riñón K y se movió con relativa autonomía, lo que generó en varias oportunidades fuertes cortocircuitos con Balcarce 50. Pero los encontronazos se multiplicaron tras el traspié electoral del Frente para la Victoria en las elecciones legislativas, a manos de un frente opositor liderado por la UCR y que llevó al empresario Eduardo Costa como candidato.

Tras los comicios, la Presidente atribuyó la derrota a «problemas de gestión» y a que tanto ella como el ex jefe de Estado no pudieron participar activamente de la campaña, en una postal que generó fuerte malestar a Peralta y su entorno. Por eso se leyó en varios círculos de la provincia el comunicado de prensa del Banco de Santa Cruz como un violento quite de colaboración para con el actual mandatario.

Ayer Peralta buscó capitalizar para sí el apoyo de todos los intendentes oficialistas de la provincia y de los legisladores afines, en un intento por buscar una salida pacífica al grave problema del endeudamiento.

En este delicado marco, el ministro de Economía, Juan Manuel Campillo, intentó relativizar el impacto del comunicado, al sostener que el Banco Santa Cruz SA «sólo era nombrado en el proyecto como coordinador entre los distintos partícipes futuros del fideicomiso».

El funcionario también defendió el proyecto del fideicomiso financiero, aunque admitió que ya analiza «otras medidas» tras la caída de la sesión extraordinaria donde el Ejecutivo local buscaba un aval para esa herramienta.

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