3 de octubre 2017 - 00:00

La Unión Europea rechazó un apremiante pedido de mediación de Puigdemont

En Madrid, el socialismo aconsejó el inicio de una negociación, pero los liberales apuestan a la línea dura y presionan por una intervención. Hoy, paro en contra la actuación policial. Crece la tensión.

Resistencia. Decenas de jóvenes hicieron ayer una sentada frente a la sede de la Policía Nacional española en Cataluña. Tras lo ocurrido el domingo, la presencia de los agentes concita un fuerte rechazo popular.
Resistencia. Decenas de jóvenes hicieron ayer una sentada frente a la sede de la Policía Nacional española en Cataluña. Tras lo ocurrido el domingo, la presencia de los agentes concita un fuerte rechazo popular.
Barcelona y Madrid - Tras el anunciado triunfo del "sí" en el referendo de secesión unilateral de Cataluña, que quedó marcado por la represión policial ordenada por el Gobierno central de Madrid, el presidente catalán, Carles Puigdemont, llamó ayer a una "mediación internacional", con involucramiento de la Unión Europea, y respaldó el paro general convocado para hoy en la región.

Sin renunciar a la prometida declaración unilateral de la independencia, el líder secesionista urgió a la UE a actuar "en el tema de los derechos fundamentales". Los catalanes, señaló, son ciudadanos "al mismo nivel" que húngaros y polacos, "a los que se defiende cuando se pisan sus libertades".

Se refirió así al diálogo iniciado por la Comisión Europea (órgano ejecutivo de la UE) con Polonia sobre su controvertida reforma judicial que, a juicio de ese organismo, representa un riesgo para uno de los valores del bloque: el Estado de derecho. La UE tiene que "dejar de mirar hacia otro lado", apremió.

Puigdemont reconoció que no mantiene "ningún contacto" con el Gobierno español, aunque no descartó hacerlo siempre sobre la base de "la voluntad de la gente" de Cataluña expresada en el referendo. También exigió la "retirada de todos los efectivos policiales" destinados a Cataluña para evitar la celebración de la consulta, que había sido declarada ilegal por la Justicia española.

Mientras, frente a los centros de trabajo, especialmente en las instituciones públicas como los ayuntamientos, con Barcelona a la cabeza, se llevaron a cabo concentraciones en rechazo a la represión policial. Y al cierre de esta edición se registraba un cacerolazo frente a la sede de la Policía Nacional en BarcEn tanto, el ejecutivo comunitario, por boca de su portavoz, Margaritis Schinas, descartó que la situación en Polonia sea comparable a la de España, donde su Constitución, vigente desde 1978, "salvaguarda un marco de valores a los que la UE se adhiere". Así, la Unión Europea cerró filas con la posición de Mariano Rajoy contraria a la secesión catalana y desairó el pedido de Puigdemont.

De ese modo, Bruselas rechazó mediar "en este momento", como pidieron las autoridades catalanas. "Es a las partes implicadas a las que llamamos al diálogo", apuntó Margaritis.

Con todo, la UE hizo equilibrio al condenar el "uso de la fuerza" desplegado por Madrid. "La violencia nunca puede ser un instrumento en política", señaló Schinas, abandonando las reservas de esta institución de las últimas semanas y llamando a "todos los actores" a pasar "rápidamente de la confrontación al diálogo".

La consulta secesionista del domingo y la violenta repuesta del Estado central en su intento por impedirla profundizaron la peor crisis política que atraviesa España en los últimos 40 años, y abrieron la puerta a una mayor confrontación.

Luego de la tensa jornada de votación, en la que la Policía Nacional y la Guardia Civil reprimieron duramente a los votantes, también el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, calibró su estrategia.

El líder conservador se reunió en el Palacio de La Moncloa, en Madrid, con el líder del opositor Partido Socialista (PSOE), Pedro Sánchez, y el liberal Albert Rivera, quienes respaldan la defensa de la Constitución frente al desafío de los secesionistas, pero apostaron por caminos diferentes para zanjar la crisis.

Mientras Sánchez censuró la represión policial y reiteró su pedido de diálogo" al Gobierno central, Rivera le aconsejó a Rajoy que aplique el polémico artículo 155 de la Constitución, que permite "intervenir" competencias de los Gobiernos autónomos, además de "para convocar elecciones anticipadas" para evitar que Puigdemont declare la independencia unilateral.

Al término de la reunión, Rivera sostuvo que esa sería, en su opinión, la manera más "limpia y democrática" para salir de este conflicto, ya que Cataluña podría "ir a unas elecciones de verdad".

"El presidente del Gobierno me ha dicho que están estudiando cuáles son las vías para parar esa declaración de independencia", asegura Rivera.

En la sede central del Partido Popular (PP) de Rajoy en Madrid apareció una pintada con el lema "155 ya", junto a la palabra "traidores".

La presión está del lado de Rajoy, mientras los separatistas siguen marcando la agenda y calentando la calle.

El conflicto podría escalar todavía más si se aplica la intervención central a Cataluña, advirtieron analistas.

En ese marco, la apuesta de los independentistas es realizar hoy un "Paro de País" que incluya también a la patronal, lo que les impide hablar de una huelga general en sentido estricto porque, además, no respetaría los plazos legales de convocatoria.

Detrás de la medida está la llamada "Mesa para la Democracia", una plataforma en la que están presentes los principales sindicatos catalanes y las organizaciones más implicadas en la lucha por la secesión, la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural.

El Gobierno catalán se sumará a la medida al tiempo que prepara los próximos movimientos dentro del plan para declarar la secesión, tras dar por válidos los resultados del referendo unilateral, en el que el 90% de los votantes se pronunció a favor de independizarse de España, en una consulta a la que acudió el 42% del padrón electoral.

Agencias AFP, DPA, ANSA y Reuters,


y Ámbito Financiero