Luego de los protocolos de rigor que impuso la gala en el CCK, las familias presidenciales decidieron disfrutar de la noche porteña. Así, mientras los matrimonios Obama y Macri buscaban refugio en un restaurante para degustar más relajadas de una cena íntima, las hijas de POTUS junto a su abuela, se dirigieron al palermitano restaurante Olaya, ubicado en Humboldt y Gorriti, en donde permanecieron hasta minutos después de las 22.30.
"Mis hijas quieren ir a Palermo, aunque van a tener que volver solas cuando sean más grandes, pero no con el papá, tuiteó desde su cuenta el presidente norteamericano. Amparadas por la abuela, Malia y Sasha, cumplieron, al menos, uno de sus sueños. El otro -conocer alguna discoteca de la Ciudad de Buenos Aires- tal vez quede para un próximo viaje, como pretende papá Barack.
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