"Ante los agujeros espirituales y morales de la humanidad, ante al vacío que se crea en el corazón y que provoca odio y muerte, solamente una infinita misericordia puede darnos la salvación"; así comenzó su mensaje el Papa desde el balcón central de la Basílica de San Pedro.
Las palabras de Francisco tras los atentados del martes pasado en Bruselas, con la muerte de 31 personas y tres centenares de heridos, cobraron aún más fuerza cuando mostró su cercanía a las víctimas del terrorismo. Horas después, decenas murieron en un atentado terrorista en Pakistán (ver página 14).
"La matanza horrible de decenas de inocentes en el parque de Lahore proyecta una sombra de tristeza y de angustia sobre la fiesta de la Pascua. Incluso una vez más el odio homicida hace estragos vilmente sobre las personas más indefensas", afirmó el padre Federico Lombardi, vocero de la Santa Sede, al conocerse la noticia. "Junto al Papa, que fue informado, rezamos por las víctimas, estamos cerca de los heridos, de las familias afectadas, de su inmenso dolor, de los miembros de la minoría cristiana golpeada una vez más por la violencia fanática, de todo el pueblo paquistaní herido", añadió.
En su mensaje, Francisco había hablado poco antes del terrorismo, "esa forma ciega y brutal de violencia que no cesa de derramar sangre inocente en diferentes partes del mundo".
En ese sentido, recordó los atentados en Bélgica, Turquía, Nigeria, Chad, Camerún y Costa de Marfil.
No faltó una referencia a otro de los dramas actuales, el de la inmigración, y lamentó que muchos inmigrantes y refugiados encuentren "muy a menudo en su camino la muerte o, en todo caso, el rechazo de quienes podrían ofrecerles hospitalidad y ayuda".
"Son una muchedumbre cada vez más grande de emigrantes y refugiados, incluyendo a muchos niños, que huyen de la guerra, el hambre, la pobreza y la injusticia social", recordó el pontífice argentino.
Desde el balcón donde el 13 de marzo de 2013 fue presentado como papa, Francisco se refirió también a las crónicas diarias "repletas de informes sobre delitos brutales, que a menudo se cometen en el ámbito doméstico". Y también "de conflictos armados a gran escala que someten a poblaciones enteras a pruebas indecibles".
Entre ellos pidió por Siria, "un país desgarrado por un largo conflicto, con su triste rastro de destrucción, muerte, desprecio por el derecho humanitario y la desintegración de la convivencia civil".
Jorge Bergoglio pidió por un diálogo en Venezuela, ante "las difíciles condiciones en las que vive" su pueblo.
Francisco concluyó los ritos de la Semana Santa con la bendición "Urbi et Orbi" (a la ciudad de Roma y al mundo) a todos los fieles y deseándoles una "Buena Pascua".
| Agencias EFE, AFP y ANSA |


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