5 de julio 2016 - 00:00

La violencia del EI pone en pie de guerra a los chiitas de Irak

La población del barrio de Karrada, atacado el domingo por un terrorista, agredió al convoy del primer ministro y repudia al Gobierno. Hay 213 muertos.

Dolor sin fin. Familiares y amigos de las víctimas del domingo en Bagdad seguían ayer enterrando a los muertos y buscando desesperadamente a los desaparecidos. La brutalidad del Estado Islámico no da tregua.
Dolor sin fin. Familiares y amigos de las víctimas del domingo en Bagdad seguían ayer enterrando a los muertos y buscando desesperadamente a los desaparecidos. La brutalidad del Estado Islámico no da tregua.
 Bagdad - El Gobierno iraquí se comprometió ayer a aplicar mano dura contra los sospechosos de terrorismo en medio de un clamor popular para que las fuerzas de seguridad actúen contra las "células durmientes" de Estado Islámico, señaladas como autoras de uno de los peores atentados de la historia de Irak. El atentado suicida del domingo, que dejó en Bagdad al menos 213 muertos y 230 heridos, derivó ayer en un ambiente de ira contra la supuesta negligencia de las fuerzas de seguridad. Como represalia por ese ataque, las autoridades ejecutaron a cinco condenados a muerte por terrorismo, horas después de haber evitado fijar una fecha para la aplicación de esas penas.

La nota sobre las ejecuciones señaló que el Gobierno presentó un proyecto de reforma del Código Penal para acelerar la aplicación de las penas de muerte. Esto se traducirá en una reducción a un mes del plazo que tiene el presidente iraquí para confirmar las penas capitales tras un fallo definitivo. Asimismo, se estableció que, pasado ese lapso, la falta de respuesta del mandatario se considerará como una confirmación de la pena.

El Gobierno calificó el atentado del domingo, perpetrado por un atacante suicida del EI ante una heladería frecuentada por chiitas en pleno mes sagrado del Ramadán, como una "traidora acción terrorista" y señaló que "coincide con las victorias de las fuerzas iraquíes que liberan el país del yugo terrorista", en referencia a la expulsión del sunita EI de la emblemática Faluya, ubicada a apenas 50 kilómetros de la capital. Asimismo, presentó sus condolencias "a los familiares de los mártires de esta enorme tragedia".

La preocupación oficial fue estimulada por la reacción popular a la visita que realizó el domingo el primer ministro Haider al Abadi a Karrada, el distrito atacado (en el que él mismo se crió), donde los residentes lanzaron piedras, baldes vacíos e, incluso, zapatillas al paso de su convoy.

En una visita a la Comandancia de la Fuerza Aérea iraquí, Al Abadi pidió asimismo la creación de un "cinturón de seguridad" alrededor de Bagdad.

Los irritados habitantes chiitas de Karrada se vistieron ayer de luto y criticaron la negligencia de las autoridades. Según una fuente del consejo local de Al Karrada, pasada la medianoche del domingo al lunes, cientos de vecinos se echaron a las calles para protestar y exigir que los altos funcionarios de seguridad -a los que tacharon de corruptos- rindan cuentas por lo sucedido.

Algunos de los vecinos celebraron funerales por sus familiares y amigos fallecidos, mientras que otros confiaban en que se recuperen los cuerpos de sus parientes entre los escombros.

"La tristeza impera en Al Karrada, ya que hay funerales en cada lugar. Las procesiones de los entierros siguen y todavía se desconoce la suerte corrida por muchas personas", señaló Abu Ali al Ameri, vecino de la localidad.

Agencias EFE, Reuters y AFP

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