La inquietud se reflejó en la Legislatura del estado de Río de Janeiro, donde el diputado Flávio Bolsonaro, del conservador Partido Popular, presentó un proyecto de ley que autoriza al Gobierno local a firmar un convenio con la Policía Federal para el intercambio de información sobre la presencia de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en la ciudad. El diputado teme que los nexos entre la organización y el crimen organizado resulten en un posible atentado contra el Papa durante la Jornada Mundial de la Juventud y la Copa de las Confederaciones.
La propuesta será analizada con carácter de urgencia. El diputado también llevará el tema a los ministros de Relaciones Exteriores, de Defensa y de Justicia, y a los presidentes de la Cámara de Diputados y del Senado Federal, en Brasilia, para que el Gobierno de Dilma Rousseff endurezca el tratamiento de miembros de la guerrilla colombiana establecidos en la capital, en San Pablo y en Río. El parlamentario pertenece a un partido de la coalición de la presidenta Rousseff.
De acuerdo con él, "las relaciones de las FARC con el Comando Rojo, Amigos de los Amigos y Primer Comando de la Capital -las principales organizaciones del crimen organizado en Río- son antiguas y conocidas, pero hasta el día de hoy nada se hizo para frenar ese intercambio que alimenta la ciudad con armas y drogas, manteniendo un nivel de violencia creciente".
En defensa de la iniciativa, Bolsonaro recordó la Operación Gato Negro, en la que fuerzas militares colombianas capturaron al narcotraficante Fernandinho Beira Mar, uno de los mayores y más peligrosos jefes del crimen organizado en Brasil, el 21 de abril de 2001, en el sudoeste de ese país. "Se ha comprobado en la época que el entonces líder de las FARC Tomás Molina Caracas, conocido como 'Negro Acacio, mantenía estrechos lazos con Beira Mar, que proveía de armas a la guerrilla a cambio de cocaína".
| Agencia EFE y Ámbito Financiero |


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