27 de julio 2009 - 00:00

Laclau y una atractiva Babel

Alejo Laclau
Alejo Laclau
«La torre de Babel», de A. Laclau. Piano: P. D'Aquino. (La Biblioteca café, M.T. de Alvear 1155; miércoles de julio).

En «La torre de Babel», el barítono Alejo Laclau se distancia momentáneamente del repertorio operístico para realizar una travesía musical por diversos países. Laclau canta con correcta afinación, buen gusto y medios técnicos intachables que provienen de su sólida formación clásica. A esto agrega condiciones óptimas para expresarse en los distintos idiomas que le demanda un repertorio internacional, articulando lengua y poder de comunicación de manera excelente. El recorrido a que invita al espectador no podía ser más variado y de estilos diversos.

El cantante introduce cada canción de «La torre de Babel» con una pequeña anécdota, una vivencia personal o alguna referencia geográfica o poética. Amante de la cultura francesa, Alejo Laclau eligió un puñado de canciones que expone con particular encanto y una dicción cuidada. Ellas son «Je chante» (Trenet/Misraki), «Ámsterdam» (Brel), «Que cést triste Venise (Aznavour/Dorin), «Cést á Capri» (Grosz) y «Paris canaille» (Léo Ferré). Del repertorio italiano eligió «Arrivederci Roma» (Rascel) y «Torna a Surriento» (Battista/De Curtis); del estadounidense: «San Francisco» (Phillips) con su evocación de los años sesenta y «New York, New York» (Kander/Ebb).

Del cancionero argentino, Laclau escogió «Mi Buenos Aires querido» de Gardel y Lepera, y la conmovedora «Volveré a San Juan», de Tejada Gómez y Ramírez.

En su amplio «tour», el cantante pasa también por ciudades como Viena, Gottingen, Dublín, Maracaibo, Lisboa y Madrid. Además del riguroso acompañamiento del pianista Pablo D'Aquino, el espectáculo se beneficia con la cálida intimidad que brinda La Biblioteca café.

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