14 de febrero 2014 - 00:00

Lanzan nueva batalla: la reforma penal

Cónclave  nocturno. Cristina de Kirchner juntó a Eugenio Zaffaroni, Federico Pinedo, Ricardo Gil Lavedra , León Arslanian y Elena Barbagelata. La reforma anticipa tensiones con la Justicia.
Cónclave nocturno. Cristina de Kirchner juntó a Eugenio Zaffaroni, Federico Pinedo, Ricardo Gil Lavedra , León Arslanian y Elena Barbagelata. La reforma anticipa tensiones con la Justicia.
El Gobierno inició ayer el camino para la polémica reforma del Código Penal que promete nuevas tensiones con el Poder Judicial. Cristina de Kirchner recibió a la comisión que redactó el anteproyecto, consultó sobre los nuevos tipos penales que incluye (son más de 85) y manifestó su interés en que el trabajo se discuta en distintos ámbitos de la sociedad.

Eugenio Zaffaroni
lideró la comitiva que anoche llegó hasta Balcarce 50. Lo acompañaron el diputado Federico Pinedo (PRO), los exlegisladores Ricardo Gil Lavedra (UCR) y María Elena Barbagelata (socialismo) y el exfuncionario León Arslanian. También estuvieron presentes el secretario de Legal y Técnica Carlos Zannini, Julio Alak y su segundo en el Ministerio de Justicia, Julián Álvarez.

Cristina de Kirchner
sostuvo que espera que el proyecto logre amplios consensos y que propiciará espacios de debate. Se sorprendió cuando los redactores le informaron de la existencia de más de 85 nuevos tipos penales.

Ahora el Gobierno decidirá los tiempos legislativos del documento, que debería ser sometido a la aprobación del Congreso. La Presidente avisó ayer a sus interlocutores que ahora el proyecto pasa a estudio en el Ministerio de Justicia (no habló de tiempos).

Penas

El texto elimina las penas perpetuas, fija como pena máxima los 30 años, incorpora artículos sobre delitos ambientales e informáticos, endurece los cargos contra quienes delinquen contra el Estado, elimina la figura de la reincidencia y no presenta innovaciones respecto del aborto.

Hasta anoche en el oficialismo no estaba prevista la creación de una comisión bicameral para tratar la reforma y tampoco habría, al menos por parte de quienes ya conocen el proyecto, grandes propuestas de modificaciones.

El proyecto buscará reemplazar al actual orden normativo sancionado en 1921 y que acumula, desde entonces, alrededor de 950 modificaciones parciales.

El texto desarrollado por la comisión redactora apunta a la armonización de las penas para devolverles proporcionalidad, ya que las distintas graduaciones se vieron afectadas por las reformas parciales a lo largo de los años. El corolario fue la última gran reforma, impulsada luego del crimen de Axel Blumberg.

El nuevo código estará integrado a la legislación penal especial, es decir, los delitos castigados por leyes especiales apartadas del cuerpo del código actual.

Pinedo expresó disidencias con el resto de la comisión, la más importante referida a la eliminación de la figura de la reincidencia. En el caso de Barbagelata, su disidencia más considerable se centró en la directiva de la Presidente de no alterar la regulación actual sobre el aborto.

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