13 de noviembre 2013 - 00:00

Las Cataratas de noche y la Huella Guaraní

La luna llena es muy codiciada en Iguazú. Los cupos para acceder a la excursión nocturna están limitados a sólo 120 personas.

El Tren Ecológico de la Selva transporta a los turistas por el interior del Parque Nacional Iguazú.
El Tren Ecológico de la Selva transporta a los turistas por el interior del Parque Nacional Iguazú.
Es difícil pensar una propuesta de miniturismo y no incluir a Misiones entre las alternativas. Y es difícil imaginar una visita a Misiones sin visitar Puerto Iguazú, para disfrutar de las imponentes Cataratas. Y más allá de las tradicionales visitas, cinco noches al mes, durante todo el año, las Cataratas del Iguazú agregan una dosis de romanticismo a su ya de por sí mágica fisonomía. La luna llena es la responsable de esta transformación que da pie a un paseo cada vez más codiciado por el turismo: la visita nocturna a la Garganta del Diablo.

Desde el crepúsculo y hasta bien entrada la noche, la luna y el reflejo de su imagen en el agua ofrecen un espectáculo especial, con cambios de colores y formas. Los sonidos -de las cascadas, el viento y la fauna- también son únicos, profundizados por la calma de la noche.

La experiencia se inicia en el andén de la Estación Central del Parque Nacional Iguazú, donde se toma el Tren Ecológico de la Selva con destino a la Garganta del Diablo. Desde ese momento la luna ya acompaña al viajero, iluminando la selva y el río Iguazú.

Una vez en destino, una larga pasarela comunica con la caída más grande de las Cataratas. El camino es acompañado por el sonido de los pasos en el puente tendido sobre el agua. Al avanzar, comienza a sentirse la presencia de la Garganta del Diablo. En este momento se observan interesantes diferencias entre los turistas.

Algunos aprovechan el baño de luna para entregarse a la meditación; otros prefieren conectarse con el entorno a través de la tecnología, filmando o fotografiándolo todo. Las parejas, sin excepción, tienen su momento romántico al llegar al balcón que da sobre la Garganta del Diablo iluminada por la luna llena. No son pocos los que dejan caer lágrimas ante el impacto de esta visión.

Un silencio respetuoso suele ganar el ambiente, el mismo que se mantiene durante el retorno y en el cóctel de despedida que se da como cortesía a todos los pasajeros en el patio de comidas de la Estación Central. La experiencia de Cataratas con luna llena puede tener como cierre una cena en el restorán La Selva, ubicado dentro del Parque Nacional Iguazú.

la huella guaraní

Pero Misiones no sólo ofrece Cataratas. Huella Guaraní es el nombre del sendero etnoturístico de largo recorrido que se estrenó este invierno en la provincia. Se trata de un recorrido de 62 kilómetros -el más extenso en ambiente de selva del país- que lleva por el interior de 32 kilómetros de selva misionera, abarca unas 20.000 hectáreas protegidas y conecta con las culturas originarias de esta zona del norte argentino.

La ruta, denominada también como La Senda Sagrada de la Tierra sin Mal, ofrece una gran variedad de actividades, combinando turismo aventura con un fuerte mensaje de preservación de las culturas originarias. La zona está compuesta por las áreas protegidas de la Reserva Natural y Cultural, el Área Experimental Guaraní y el Parque Provincial CaáYarí. Del total del recorrido, unos 32 kilómetros son de selva misionera en gran estado de conservación.

El sendero también está integrado por las comunidades que provienen de las aldeas originarias de Caramelito, Pindó Poty, Jejy, Její Mini, ItáChí, entre otras, y rurales como Colonia La Flor y Fracrán.

Para quienes buscan conocer con mayor profundidad las culturas originarias, la experiencia incluye actividades que permiten interactuar con las comunidades locales, tanto en lo referido al aprendizaje de técnicas ancestrales de construcción, caza y pesca, como a la adquisición de artesanías autóctonas.

El circuito se extiende por la Ruta Provincial 15, entre la Ruta Provincial Costera 2 Juan Pablo II y la Ruta Nacional 14. Comienza a 35 kilómetros del poblado El Soberbio, ubicado sobre la Ruta 2, muy cerca del límite con Brasil, y ofrece una dificultad media-alta, con una altitud que va desde los 398 hasta los 597 metros sobre el nivel del mar.

Combina varias actividades de aventura, como el rappel en cascada, el canopy, el senderismo, el kayak sobre el arroyo Yabotí y, además, una de las excursiones más atractivas de Misiones: el paseo en lancha por los Saltos del Moconá, una actividad de más de dos horas y media que se realiza desde el arroyo Paraíso.

A lo largo del recorrido, los viajeros pueden realizar también actividades como cicloturismo, travesías en 4x4, paseos fotográficos, avistaje de aves y visitas a numerosos saltos de agua escondidos en la selva.

Gracias al número importante de renovales en Tacuapí, el área resulta ideal para la proliferación de la mariposa morpho, lo que permite conectarse con la naturaleza al disfrutar del avistaje de esta especie.

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