13 de abril 2016 - 00:00

Las crisis en gestación

 Entre los factores que amenazan a la economía mundial, el FMI reconoce riesgos financieros y otros de carácter no económico. Sobre los primeros, el informe recuerda que el año comenzó con "turbulencias" financieras que, pese a la recuperación de los últimos meses, podrían volver debido a la tendencia mundial de políticas monetarias contractivas. Este fenómeno incluye una salida creciente de capitales de los mercados emergentes, con el riesgo de nuevas devaluaciones de las monedas o de la adopción de medidas proteccionistas.

En relación con los peligros no económicos, el FMI hace referencia a la violenta inestabilidad que presentan distintos países, entre los que se destaca Siria. De acuerdo con la visión del Fondo, cuanto más débil sea el crecimiento, mayor será la posibilidad de que se materialicen los riesgos antes señalados, arrastrando al mundo a una situación de "demanda insuficiente como para evitar un bajo crecimiento en un equilibrio deflacionario que algunos economistas han caracterizado de estancamiento secular", sostuvo el economista jefe del FMI, Maurice Obstfeld. Además, advierte que en muchos países, la falta de crecimiento de los salarios y la creciente desigualdad en la distribución del ingreso, han creado una sensación de que el crecimiento económico beneficia desproporcionadamente a una elite, reforzando la aparición de políticas nacionalistas.

En este contexto, el informe del FMI considera que la primera tarea es "fortalecer el crecimiento" apelando, entre otras herramientas, a la aplicación de políticas monetarias acomodaticias y a la realización de inversiones en infraestructura.

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