8 de febrero 2010 - 00:00

Las dudas clásicas y el factor estrés

La sistemática tendencia de los Kirchner a ocultar información, o -dicho de otro modo- a encriptarla, método que aplican con sus medidas de Gobierno y rodeó los episodios anteriores de salud de Néstor Kirchner, despertó ayer una serie de interrogantes respecto de la real dimensión de la intervención a la que fue sometido.

Uno de ellos, quizá el más contundente, es que los médicos especialistas que atienden al ex presidente en la cuestión arterial no fueron ayer consultados aunque la intervención, que practicó el cirujano Víctor Caramutti, tuvo -según la versión oficial- precisamente que ver con ese tema.

¿Por qué, si se trata de quienes conocen en detalle la situación arterial y vascular del patagónico, no fueron llamados para que opinaran sobre la dolencia? Puede haber razones no informadas, pero las sospechas -producto de la cerrazón informativa habitual de los K- generaron intriga adicional.

Esa presunción, en ámbitos médicos, se retroalimentó porque Caramutti -que operó a figuras como René Favaloro y Juan Manuel Fangio- es un especialista en cirugía cardiovascular torácica, lo que induce a los conocedores a presumir que el factor podría estar vinculado más al corazón que a una dolencia como la informada oficialmente.

Asimismo, como se afirma que Kirchner tiene hábitos alimentarios frugales, también llamó la atención la complicación arterial. En ese sentido, sin embargo, algunos especialistas plantearon que podría tratarse de una reacción vinculada al estrés.

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