3 de diciembre 2009 - 00:00

Las estrellas que asumen en Diputados

Los astrónomos clasifican las estrellas por su dimensión en varias categorías que van de Supergigantes, Gigantes y Subgigantes hasta Enanas (como el Sol), Subenanas y Enanas blancas. Entre los diputados que juran hoy hay también estrellas de diversa magnitud que le darán a la Cámara un atractivo único. Desde 1983 es raro encontrar una Cámara de Diputados que junte a tantos dirigentes de tanta importancia política. Es clave, además, porque desde 1994 la Argentina es un país crecientemente parlamentario. En ese foro continúan los principales espadones del oficialismo y la oposición, pero regresan o debutan personalidades como Néstor Kirchner, Jorge Yoma o Elisa Carrió. Sería difícil, y hasta cruel, asignarle a cada uno de ellos una dimensión siguiendo el patrón de la astronomía para clasificar estrellas. Nos limitamos a señalar sólo a las estrellas supergigantes y subgigantes del nuevo Congreso.

ESTRELLAS SUPERGIGANTES



Néstor Carlos Kirchner

Ex presidente que se hizo suceder por mandato conyugal por su esposa, llega a la Cámara después de acumular errores de campaña que le costaron una derrota frente al principiante De Narváez, con el agravante que hundió en su Titanic a varias estrellas del oficialismo, como Scioli y Massa. Cultiva hoy el feísmo político llamando a sus compañeros a jugar cartas en las que dice no le importa perder. Su proyecto es hacer barullo en el Congreso despertando demonios destituyentes en sus adversarios. Es un misterio hacia dónde rumbeará.



Gabriela Michetti

Candidata mágica del macrismo, es la propietaria de los triunfos del PRO en Capital Federal. Puede jugar en cualquier sentido: reemplazar a Mauricio Macri en la jefatura de la Ciudad o ser candidata a vicepresidente de una martingala opositora. Está distanciada de Macri y administra relaciones clave con la Iglesia y sectores del radicalismo, el peronismo e independientes.



Elisa Carrió

Jefa de la Coalición Cívica báscula entre el principismo y la astucia. Fue segunda en las elecciones presidenciales de 2007, cada tanto se alza como jefa de la oposición. Confronta como nadie con el peronismo, con el radicalismo cobista y se acerca y se aleja del macrismo. Como legisladora tiene un récord poco alcanzado por otros, cambió leyes, impuso otras e hizo caer muchos proyectos de varios gobiernos. Se apalanca en su formidable prestigio en sectores independientes.



Jorge Yoma

Es la personalidad política más importante que suma el oficialismo a la Cámara, aun si se lo compara con el propio Néstor Kirchner. Viene construyendo carreras políticas desde hace 25 años. Logró la reelección de Carlos Menem como gobernador y como presidente. Como senador nacional fue esencial en la discusión de proyectos clave. Aunque se muestra como un fiero oficialista siempre logra mantener buenas relaciones con sus opositores, fuera antes Graciela Fernández Meijide o más cerca Elisa Carrió. Es clave para los Kirchner porque maneja tableros que ellos desconocen; estuvo dos años en México como embajador y no aguantaron su ausencia. Estará dos años en la Cámara porque su proyecto es ser en 2011 gobernador de La Rioja o senador nacional.



ESTRELLAS SUBGIGANTES



Alfonso Prat Gay

Funcionario en el Banco Central con la Alianza, en el duhaldismo y el kirchnerismo pocos le discuten capacidad técnica, con lo cual trata de emparejar su improvisación en política. Junto a Carrió, con quien adquirió fueros de protección después de su raid como funcionario, le ha dado más seriedad al discurso económico de la Coalición pero la ha volcado más hacia sectores moderados y de centroderecha haciéndole perder el halo progresista.



Ricardo Gil Lavedra

Juzgador de la junta militar, viceministro de Enrique Nosiglia en los últimos meses de Raúl Alfonsín, es uno de los penalistas más prestigiosos de la Argentina. Candidato eterno a la Corte Suprema de Justicia, su gravitación profesional le permite hablar con todos los sectores, algo que pocos pueden hacer en su formación.



Fernando Pino Solanas

Candidato fetiche de sectores de centroizquierda se quedó con el segundo puesto en las elecciones del 28 de junio en Capital Federal. Tiene discurso opositor, pero sus movimientos lo mantienen siempre cerca del peronismo. Después de las elecciones, Cristina de Kirchner dijo, no se sabe si en serio o en broma, que el kirchnerismo perdió por no seguir las banderas de este cineasta a quien todos respetan y escuchan, aunque lo que dice a veces tiene más estilo y brillo que solidez. Hizo campaña para Carlos Menem en 1989, creó después el Frente Grande junto a Chacho Alvarez, le ganó la elección a convencionales en 1994 a Raúl Alfonsín en Buenos Aires, en la cual cosechó un millón de votos. Fue un buen diputado entre 1993 y 1997.



Francisco de Narváez

Va por el mundo con la chapa de que le ganó la elección en Buenos Aires el 28 de junio a Néstor Kirchner. Ni él cree que fuera por superioridad política; su acierto fue aplicar parte de su fortuna personal a surfear la ola anti-Kirchner que hay en el país y en su distrito. Después de la elección ha ido destruyendo cuidadosamente alianzas y hoy es un peón no reconocido del planeta Duhalde. Puede disparar en cualquier rumbo o ser víctima de una autocombustión espontánea, algo muy usual, aunque no reconocido, en política.



Felipe Solá

El vivaracho más movedizo de la política criolla es en sí mismo una especie política. Se dedica desde hace años a explicar por qué cambia con tanta frecuencia de observancia política. Convence a muchos generando en ellos la envidia por ser un maestro del «posicionamiento», virtud máxima en el peronismo. Fue de Cafiero, de Menem, de Kirchner y siempre ha sido de Duhalde. Todavía se está sacando las serpentinas de la campaña en la que acompañó a Cristina de Kirchner en 2007.



Ricardo Alfonsín

Otro de los misterios de la raza política: usa el bigote, el estilo discursivo y hasta los trajes de su padre y con eso prospera. Es más mordaz y agresivo que su padre, y eso lo hace imbatible en debates. Puede revelarse en su primer mandato como una estrella mayor o huir hacia un agujero negro y perderse para siempre.

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